viernes, julio 24, 2015

Un nuevo planeta

Hoy se confirmó la existencia de Kepler-452b: el primer planeta de más o menos el tamaño de la Tierra –realmente es como 60% más grande– que por la distancia con su estrella, podría contener agua en estado líquido.

Vamos a ponernos geek y de paso, ponernos en perspectiva.

Kepler-452b no es el único planeta con estas características, pero sí es único. Ya se encontraron otros 11 planetas similares, pero son aproximadamente de la mitad de tamaño que la Tierra y giran alrededor de estrellas distintas al sol, porque están apagadas o a punto de hacerlo.

Además de estos 12, se tiene confirmada la existencia de otros 1,018 planetas; 4,696 más están por confirmarse al día de hoy. Son cifras impresionantes si consideramos que hace escasos 20 años allá por 1995 fue la primera vez que se confirmó la extistencia de otros planetas afuera del Sistema Solar.

Un año en Kepler-452b dura 385 días, 20 más que la Tierra. Podrían tener 12 meses al año de 32 días y un año bisiesto con dos días extra cada 25 años. También podría tener 11 meses de 35 días y olvidarse de los engorrosos años bisiestos que afectan nuestra obsesión compulsiva por el orden perfecto.

A pesar de tener un nombre de planeta tan poco romántico es como los coches que les ponen BMW 120i, en vez de algo más coqueto como Lamborghini Gallardo, nos emociona porque podría contener algún tipo de vida e incluso ser nuestra nueva casa cuando le demos en la madre a ésta. Pero Kepler-452b se encuentra a 1,400 años-luz de aquí, lo cual significa dos cosas:

1. Un pedo de distancia. La velocidad del Apollo XI lo llevó a la Luna en 4 días. New Horizons, la simpática navecita que pasó por Plutón apenas el martes, lo habría hecho en sólo 6.5 horas por la velocidad a la que viaja: 58,536 km/hr. Para poner esta cifra en perspectiva, New Horizons es 16 veces más rápido que la bala de un rifle.

Imaginemos que podemos viajar a esa velocidad: tardaríamos 25.8 millones de años en llegar. Suena descabellado cuando recordamos que el Homo Habilis, nuestro pariente evolutivo más lejano vivió hace apenas 2.8 millones de años; una décima parte de lo que tomaría llegar a Kepler-452b.

2. Un pedo de existencia. Cuando detectamos una nueva estrella o planeta, lo hacemos al ver la luz que emite o refleja. Eso significa que el puntito que ahora descubrimos, es una luz emitida hace 1,400 años.  Bien podría ya no existir el planeta desde hace cientos de años, por lo que sería una pérdida de mucho tiempo ir y no encontrar ni madres.


Conclusión: No nos vamos a poder mudar de casa tan fácilmente, mejor cuidemos la que tenemos hoy.

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