viernes, septiembre 19, 2014

Según el tío Ben

Según el tío Ben, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Según yo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Una gran responsabilidad conlleva un gran sacrificio. Un gran sacrificio conlleva una gran recompensa. Una gran recompensa conlleva una gran cantidad de dinero. Una gran cantidad de dinero conlleva un gran poder. Entonces, un gran poder conlleva… ¿un gran poder?

¿Qué dijo?

Eso se conoce como transitividad o propiedad transitiva. En este video, Flash y Superman discuten quién es más rápido y van a hacer una carrera para acabar con la duda de una vez por todas.

En la discusión, Superman le dispara a Flash y lo lastima antes de poder llevar a cabo la carrera. Entonces Superman utiliza la propiedad transitiva y le dice: –Si yo soy más rápido que una bala pero tú no fuiste lo suficientemente rápido como para esquivarla, entonces yo soy más rápido que tú.

En los últimos años han incrementado el número de casos con tumores en la cabeza. En los últimos años, también ha crecido exponencialmente el uso de teléfonos celulares. Bajo la propiedad transitiva podemos asumir que el uso de celulares causa  tumores en la cabeza. ¿Cierto?

Falso.

La correlación no implica causalidad. Confundimos estos dos conceptos más seguido de lo que creemos.

Que ambas cosas hayan sucedido al mismo tiempo no significa que una provoque a la otra. Los periódicos consistentemente caen –o provocan– esta confusión. Hace poco me topé un artículo con este título: “Estudios científicos demuestran que la gente casada es más feliz”. Su artículo apunta a que la causa de su felicidad es el matrimonio.

La gente casada puede ser más feliz por muchas razones, no por el hecho de estar casados. Una interpretación podría ser que nadie se quiere casar con una persona miserable y triste. Entonces las personas tristes no consiguen pareja, pero las felices sí. ¡Bam! Correlación, no causalidad.

Esta confusión en ocasiones pone en riesgo hasta la vida de seres humanos. Actualmente hay todo un grupo de mamás que se opone a vacunar a sus hijos. ¡Qué reviva la polio!

Según estas mamás –que pululan en Facebook–, a raíz del incremento en el número de vacunas, se han desarrollado más casos de autismo en los niños.

Para evitar que su hijo tenga autismo, lo exponen al sarampión, rubiola, piolio, tuberculosis, hepatitis B, difteria, tosferina y tétanos. Todo por no reconocer la diferencia entre correlación y causalidad.

Son el tipo de mamás que ya sólo compran pura comida orgánica, más por desinformación que por otra cosa. Pero bajo su misma lógica, podemos asumir que debido a que ahora alimentan a sus hijos con comida orgánica, es ésta la que provoca el autismo. ¿Suena estúpido? Mira la siguiente gráfica:
Si no aprendemos a reconocer la diferencia, esta gráfica sería suficiente sustento para regresar a la comida enlatada, calentada en microondas y genéticamente modificada ¿qué no?

La superstición es el más claro ejemplo de esta confusión. Personas que apuestan soplan a los dados antes de tirarlos, como si al hacerlo fuera a afectar el número que cae. Avientan sal en el hombro izquierdo para atraer la buena fortuna, usan una corbata en específico para ir a reuniones donde pueden cerrar un trato, tocan madera, no pasan debajo de una escalera, jamás abrirían un paraguas dentro de una casa, no reciben un salero de la mano de otro comensal… la lista es infinita.

Rafael Nadal tiene todo un ritual que siempre hace devoción, como si por evitarlo fuera a perder el juego. Es un tipo que confunde la correlación con la causalidad, a pesar de ser uno de los mejores tenistas en la historia:

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