jueves, agosto 21, 2014

ALS Ice Bucket Challenge

“No sean mamadores”. “Qué desperdicio de agua”. “Lo hacen por moda”. “Se mojan para evitar donar”. Vivimos en una época donde nada es suficiente y todo tiene contrapartes. No es que sea la primera vez. Siempre ha sucedido.  Nada ha sido perfecto, nunca. Sólo que ahora vivimos en la ilusión de tener voz y ser escuchados gracias a las redes sociales. Andy Warhol lo hizo mejor que Nostradamus; en el futuro –decía él– todos tendrán sus 15 minutos de fama. Y sí.

En el plano terrenal actual, donde siempre queremos ser escuchados pero hay tanto ruido que el que grita más fuerte ya no es escuchado, hemos encontrado otro camino para llamar la atención: tener una opinión contraria, mostrarnos rebeldes ante el grueso poblacional, ser diferentes para demostrar nuestra ilusión de individualidad y originalidad. “Cada persona es única… igual que el resto del mundo” decía Margaret Mead. Ser hipster de forma y –sólo a veces– de fondo.

El ALS ice bucket challenge ha logrado impactar a todo el mundo por dos sencillas razones: Uno, amamos ver videos de gente haciendo algo ridículo y dos, lo han hecho famosos. Combinación certera: famosos haciendo el ridículo.

Están los borregos que lo hacen porque vieron a su ídolo hacerlo, están las marcas que se quieren subir a una tendencia sin entenderla, están quienes lo hacen por pura diversión y están los que lo hacen para apoyar la causa. También están los que lo hacen por un poquito de todo lo anterior.

Las voces opuestas se hacen escuchar más temprano que tarde. Descalifican el borreguismo, el tiradero de agua y la forma (te mojas para evitar donar dinero). Deberíamos ayudar a la causa sin tener que desperdiciar recursos y sin tener que hacer un show de ego para ganar likes. Dicen ellos.

Pues sí. Así de cortoplacista y con una visión micro-social, no tengo argumentos en contra. El pedo es la falta de visión a gran escala. El beneficio versus la afectación es apabullante.

A pesar de todos aquellos que se tiraron una cubeta encima sin donar y sin mencionar siquiera a la enfermedad,  hasta el 18 de agosto se han habían recaudado  (según The Guardian) 15.6 millones de dólares, la cifra sigue creciendo. En el mismo periodo del año anterior sólo habían recaudado 50 mil dólares.

Efectivamente, no todos los que han hecho el ice bucket challenge han donado o siquiera conocen cómo afecta la esclerosis lateral amiotrófica. Sólo algunos, sólo pocos. Los menos, pues. Pero ¿ha funcionado la campaña? ¡Claro! Así funciona la publicidad. El mensaje llega a millones, los escuchan miles, lo entienden cientos y actúan sólo algunos. Así es esto de la comunicación masiva, chavos.

Reclamar por el desperdicio de una cubeta de agua raya en el moralismo ciego. Si quisiéramos vivir bajo ese estándar, lavar el coche sería pecado mundial, jugar golf con sus enormes campos verdes sería el infierno mismo. ¿Cuántos de esos que repelan por el desperdicio de agua ponen una cubeta en la regadera para recabar el agua mientras sale la caliente? ¿Cuántos cierran la llave cuando se enjabonan?

Si nos espanta el desperdicio de agua por esta iniciativa, deberíamos volvernos vegetarianos porque para producir un kilo de carne se requieren 15,415 litros de agua potable, 4,325 por cada kilo de pollo.

La bronca con ser vegetarianos es que para producir un kilo de manzanas se necesitan 822 litros de agua potable y 790 litros para un kilo de plátanos. Si nos preocupa tanto el agua tendremos que morir de hambre. Total, todo lo que comes lo cagas, así que cuál es el punto.

La huella ecológica per capita va mucho más allá de una cubeta con hielos. El impacto de nuestras actividades diarias es mucho más aberrante y muchas de esas actividades ni siquiera tienen un fin positivo, pero la arman de pedo por una cubeta que va a ayudar a muchos de forma indirecta. ¿El fin justifica los medios? Nicolás Maquiavelo decía que sí. Yo creo que sólo a veces, como ésta.

No significa que no sea importante cuidar una cubeta de agua potable, pero si las personas que sólo se han dedicado a criticar la iniciativa quieren sonar coherentes con su discurso, tienen una tarea titánica por delante. Deben cambiar prácticamente cada hábito en su vida para no desperdiciar ningún recurso antes de volver a levantar la voz y criticar al de junto.

“El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”. (Juan 8:2-11)


Aquí mi ALS ice bucket challenge, con cariño para los haters.