jueves, junio 26, 2014

Ya no entiendo el racismo

Advertencia: Este blog está dirigido a una audiencia racional que le gusta divertirse con puntos de vista controversiales. Está escrito con un estilo que puede ser confundido fácilmente  como defensa de un tipo de inconformidad. Este blog no tiene la intensión de cambiar las creencias y acciones de ninguna persona.
 -Extracto  del blog de Dilbert-


Hay personas que cuidan tanto no parecer racistas que sólo acaban mostrando lo racistas que son.

Comentarios como “Petronila se casó con un hombre de color, pero no tiene nada de malo, eh”. Efectivamente no tiene nada de malo, pero hacer énfasis o fijarse que se casó con un hombre negro ya es separar, ya es diferenciar. Esa misma persona nunca diría “Petronila se casó con un hombre que tiene pecas y el pelo castaño, pero no tiene nada de malo, eh”.

En una entrevista para promocionar la película Django, el entrevistador le comenta a Samuel L. Jackson: “Hay mucha controversia que en la película se usa mucho la palabra con ‘N’ ”. De forma brillante Samuel L. –así le decimos los cuates– lo provoca a decir “nigger” pero el entrevistador se niega.



El entrevistador acaba pareciendo más racista por negarse a decirla, como si tuviera algo de malo. Le da tanto valor a la palabra nigger y se niega tanto a decirla por querer ser respetuoso, que le acaba saliendo el tiro por la culata.

Y esa es precisamente mi queja.

Por intentar ser no-racistas en muchos casos la sociedad acaba siendo más racista. Demasiado respeto hacia los otros sólo ayuda a ser conscientes de que “son diferentes” y acabamos segregando sin querer queriendo.

¿Por qué no consideras diferente al hombre con pecas y pelo castaño del ejemplo anterior? Nunca hablarías de que un señor con pecas y pelo castaño merece el mismo trato que los demás. Simplemente lo tiene. Cuando haces énfasis en no ofender o en tener un trato igualitario, estás siendo racista de manera implícita.

Un negro no se debe ofender porque lo describas como negro de la misma forma que un blanco no debe ofenderse de que lo describas como blanco. Mientras sea una forma de representación sin connotación peyorativa, el color sólo sirve como adjetivo, sin otro propósito ni sazonadores agregados.

Entiendo los contextos, pero si queremos dejar el racismo en el pasado, tenemos que dejar el peso histórico a un lado y empezar a tratar el tema como algo tan natural como respirar. Resulta irrelevante

Todo esto sale a colación por el siguiente video, donde la controversia de moda es exigirle a los Pieles Rojas de Washington que cambien el nombre de su franquicia porque ofenden a los hombres nativos de Norteamérica.



En ningún momento, los Pieles Rojas buscan ofender. No tiene connotación negativa; esa se la da algunos revoltosos que disfrutan el caos y la gente que se quiere sentir ofendida –*cough* llamar la atención *cough*–.

Lo único que logran “los ofendidos” es implicar que sí existen diferencias más allá de un simple color de piel. El bulleado se convierte en el bulleador. El que se queja del racismo –irónicamente– se convierte en el racista.

Para cerrar, vamos a poner un ejemplo pendejo, pero ilustrativo:

Se dice que los negros tienen el pito grande. Es algo exclusivo de su etnia que los distingue de las demás. ¿Por qué se ofenden cuando los llamas negros pero no se ofenden cuando les dices que tienen un pitote? La connotación positiva/negativa se la da cada persona, pero tener el pito grande y ser negro no tiene ninguna connotación de valor, simplemente lo tienes y lo eres.

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