miércoles, marzo 12, 2014

Fajándose a la comadre

Me pueden decir grosero, frío, cascarrabias, grinch y pelado, pero voy a exponer –otra vez– algo que va en contra de la norma social.

Al menos de la mexicana.

Estoy convencido que fue idea de algún padrecito calenturiento en aquellas épocas donde la iglesia dictaba las normas de conducta en toda una sociedad. Un sacerdote ojo-alegre que quería experimentar el contacto físico que su profesión le impedía.

Así que un buen día expresó: “A partir de hoy, cada vez que saludes a alguien del sexo opuesto debes hacerlo con un beso y un abrazo” aunque sea alguien que te acaban de presentar, “es de buena educación”, dijo.

Pienso que ese es el origen y no otro, porque un clérigo escandinavo se puede casar. Es protestante. No tiene esa necesidad de contacto físico. Ya la tiene cubierta. Por consiguiente en los países nórdicos se respeta mucho el espacio vital y su radio es tres veces más grande que el nuestro. Nadie se saluda de beso, mucho menos de abrazo, y vaya que lo necesitarían en esos países. Allá hace chingos de frío.

En cambio en nuestra sociedad, es la única oportunidad que tienen los párrocos de un apapacho. Así que decidieron inventar este pretexto para recibir un poco de afecto físico. Luego lo encontraron en niños, pero esa, como dice la nana Goya, es otra historia.

Dejemos de fingir. No ocultemos más el apetito sexual detrás de la educación. Basta. Llegar a un lugar y sabrosearse a todas las mujeres –siendo hombre– y a todos los hombres –siendo mujer– no es buena educación, es calentura.

¿Cuál es la necesidad de andar besando y abrazando al saludar a alguien? Andar sobándose con otros quita mucho tiempo. Incomoda. La persona saludada tiene que pararse –si está sentada– para recibir un arrimón. Se me hace más grosero andar interrumpiendo conversaciones para fajarse a la comadre que saludar sin arrumaco.

¿Qué tiene de malo llegar a un lugar y decir en voz alta: “Buenas tardes a todos, ya llegué” y listo? ¿Dónde está la cortesía en andarse barriendo a la esposa del otro?

Y no conformes con hacerlo al saludar, va de nuevo al despedirse. O sea que te fajoteas a las damas, no una, sino dos veces el mismo día, todo con tal de recibir algo de amor.

El beso y el abrazo es un pretexto mexicano. Pícaro por tradición y definición. No estoy diciendo que olvidemos nuestras tradiciones y adoptemos las nórdicas. No estoy diciendo que olvidemos el Día de Muertos y empecemos a celebrar Thanksgiving; sólo pido que dejemos de hacer semi-orgías con ropa con bandera de ser “educados”.

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