lunes, marzo 03, 2014

Elevador

Buenas tardes.

                        Buenas tardes.

¿Cómo estás?

                        Bien, ¿tú?

Bieeen… Gracias.

                        ¿A qué piso?

Al doce por favor.

                        ¿Cómo va todo?

Bieeen… Gracias.


-Silencio-


¿Tú?

                        También todo bien. Ya sabes, la chamba.

¿Mucha?

                        Sí, ca…

Así es esto.

                        Pues sí, ¿no? Hay que darle.

Hay que pagar la renta y el súper.

                        Claro. Y uno no para.

Pero más vale tener chamba que no tenerla, ¿no?

                        Así es. La cosa anda canija.

Sí.

                        Sí.


-Saca el celular. Hace como que revisa algo, aunque todos sabemos que en el elevador no hay señal-


                        ¿Qué tal el clima?

¡Qué tal!

                        Uno ya ni sabe si salir de bermudas o con paraguas.

Así es.

                        Es que con eso del calentamiento global…

Sí.

                        Aunque no entiendo porqué le dicen “calentamiento global”.

¿Cómo?

                        Pues ya ves, el vórtice polar y esas cosas.

Ah. Claro.


-Regresa a su celular. Se ve Candry Crush en la pantalla-
     
                  
                        ¿Qué tal la familia?

Bieeen… Gracias.

                        Uno no para con los hijos.

Así es, no para uno.

                        Todo sea por ellos.


-Se abren las puertas del elevador en el piso 8-


Con permiso.

                        Propio. Hasta luego.

Chao.


-Se cierran las puertas del elevador. El que está adentro del elevador se da cuenta que el otro se bajó 4 pisos antes-

-Se echa el pedo que venía aguantando desde el piso 3-



En la vida, como en la música, el silencio también es un valor. No se necesitan llenar los silencios con palabras que se las lleva el viento, ni con conversaciones sin cuerpo ni objetivo.

El grinch ha hablado.

Chao.

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