jueves, enero 23, 2014

Twitter o Facebook, esa es la cuestión

Las redes sociales no viven de vender publicidad, ni de inversionistas. Viven del morbo y el ego. Si la gente no fuera morbosa y narcisista, no habría tráfico en sus redes, no habría publicidad, no habrían inversionistas.

Nadie escribe un tweet que no quiere que sea leído. Nadie comparte su localización en Foursquare sin querer presumir su activa agenda social y ganar reconocimientos. Nadie sube un álbum de fotos a Facebook como un recuerdo personal del increíble viaje de verano: quieres presumir tus dos semanas en París.

En resumidas cuentas, quieres ser escuchado y admirado.

Tengo este blog, tengo otro, tengo Twitter, Instagram, Facebook, Soundcloud y un canal de Youtube. Así que podemos partir de la sólida base que soy un enfermo ególatra y narcisista que quiere ser escuchado, leído, visto, aplaudido y reconocido. Es un grito de atención, pues.

Partiendo de que todas las personas que usamos las redes sociales con cierta frecuencia estamos enfermitos de nuestra hambre de atención, recientemente me he dado cuenta que aunque me gusta más Twitter pasivamente –es decir, cuando soy lector–, disfruto más la experiencia de Facebook activamente –cuando soy el que escribe–.

Sería lógico  pensar que compartir información en una u otra red social debería ser lo mismo, sin embargo las entrañas me dictan lo contrario. Algo me da ese no-sé-qué que me provoca mayor placer al publicarlo en Facebook que en Twitter. Aunque esto es recienre, no siempre ha sido así.

¿Por qué si la experiencia de postear algo es igual en ambas, se siente diferente? ¿Por qué me está gustando más escribir un pensamiento corto en Facebook, cuando la naturaleza de Twitter es justo eso y la de Facebook es una amalgama de álbumes familiares, agenda de reuniones y chismógrafo?

Sin mayor prueba empírica ni estudio científico, siento que existe un ego desbordado más excluyente en Twitter que en Facebook, el cual no les permite retuitear (compartir) una pensamiento o idea de alguien más. Sería ensuciar su timeline con ideas ajenas y ¡puaj! Sin embargo, en Facebook la gente es más dócil, tal vez porque son personas que conoces; te aplauden más fácil como focas en el show de Sea World.

¿Por qué encuentro más satisfactoria la experiencia de publicar algo en Facebook que en Twitter si es exactamente lo mismo a pesar de que más gente me sigue en Twitter que la cantidad de amigos en Facebook? Me he dado cuenta que si pongo exactamente lo mismo en Twitter y en Facebook, el outcome es muy diferente. Mi respuesta: ROI.

El ROI (Return Of Investment) es una métrica que se utiliza para saber cuánto vas a ganar por cada peso invertido en maquinaria, recurso humano o publicidad. En otras palabras: Qué tanto vale la pena la inversión para que rinda frutos.

El ROI de Facebook es mucho mayor. Si bien no existe el retweet en Facebook (existe “share” pero no es una función comúnmente usada para un status personal) por alguna razón te sientes más leído, aunque sea sólo una percepción y no una realidad. ¿La razón? El LIKE, que te hace sentir como que no le hablaste al viento y alguien te puso atención. Podrías argumentar que existe el favorite en Twitter, pero no funciona igual.

Primero; porque el fav –así le decimos de cariño– tiene como finalidad guardar ese status en una “carpeta”, mas no dar aviso de que te gustó, eso es un daño colateral. El LIKE en Facebook es muy poderoso porque hace sentir bien a quien lo recibe, pero es tan banal y efímero como un pedo en silla de bejuco.

Segundo; porque al ser una herramienta que guarda esos tweets, buscas hacer una curaduría de información, es decir, guardar sólo lo que realmente te fascina, no sólo lo que te gusta ¡meh!

Tercero; porque el fav en muchas ocasiones no hace las veces de aplauso, sino de un “save for later”. E.G., yo lo uso cuando quiero ver un video o leer una nota pero no puedo hacerlo en ese momento, así que lo guardo como favorito para consultarlo después con más calma, o cuando estoy cagando. Generalmente es cuando estoy cagando.

Por otro lado, en Facebook te lee gente que conoces y su reconocimiento vale más que el de un pelado de Citlalpopocatzin, Tlaxcala que te sigue en Twitter. Es un escalón más en el pedestal del ego.

Otra ventaja competitiva de Facebook es que genera una conversación de manera natural. Si bien también tener conversaciones en Twitter, esa no es su función nativa, o al menos a mí no me gusta platicar en Twitter por dos razones:

La primera: se convierte en un calvario porque tienes que estar arrobando a la gente y eso roba el ya reducido espacio de 140 caracteres.

La segunda: Twitter es más como un Querido Diario donde plasmo mis retorcidas ideas. De ahí mi compulsiva manía de borrar mis tweets conversacionales. Para platicar existe el direct message, el Whatsapp o un café en vivo y a todo color con tu “mejor amigo” que no ves desde que saliste de prepa. Además tengo la extraña alucinación de que algún día me sentaré a leer este Querido Diario y no quiero estar leyendo pedazos de conversación inconexa. Sé, de facto, que pasará lo mismo que con un diario personal: nunca en mi vida lo voy a volver a leer, pero aún así.

En un inicio, Twitter tenía una gran ventaja competitiva: el exposure. Si te seguían mil personas, tenías la fantasía de que mil personas leían cada palabra tuya. Tus 140 caracteres de fama eran el santo grial de la popularidad. La quimera de ser influyente, asediado y escuchado; pero la red social creció y maduró. Pronto la gente comenzó a hacer listas para evitarte sin herir susceptibilidades presionando el botón de unfollow.

También la gente dejó de revisar Twitter compulsivamente cada 5 minutos (hablo de las grandes masas, no de los aferrados a una pseudofama que nunca volverá). Súmale que tu tweet quedó sepultado bajo otros 487 que se publicaron después del tuyo. Facebook por el otro lado, vuelve a poner tu status hasta arriba de la cadena alimenticia (del muro, pues) cuando recibe LIKES, así que puede vivir por días y seguir siendo el centro de atención.


Resumiendo todo este chorote, Facebook satisface la necesidad de ser escuchado, Twitter no tanto. Ya me voy, hay que trabajar y postear la liga de este blog en Twitter y Facebook. Veamos de qué cuero salen más correas.

No hay comentarios.: