domingo, noviembre 24, 2013

Hoy entendí porqué las personas suben tantas fotos de bebés en Facebook

Con la noticia de que voy a ser tío –y después de tener que callarlo amordazado por un par de meses bajo amenazas de exilio familiar– hoy mi hermana dio luz verde (que no es lo mismo que dar a luz, para eso faltan unos meses) para compartirlo con el mundo.

Pensé que sería un buen detalle compartir en Facebook una foto tomada el día que mi cuñado y mi hermana nos dieron la buena nueva. Aquel día nos regalaron unas tazas con la leyenda de “tío”, “abuela” para mi mamá y “abuelo” para mi papá.

Al subir la foto con las tazas, sin fetos poco identificables ni bebés regordetes con mejillas rosadas, entendí porqué las personas suben tantas fotos de bebés a Facebook. Entendí de dónde surge la adictiva necesidad de compartir fotos de sus inocentes retoños, frutos del vientre de unas madres con motivos más obscuros que los aparentes.

Tenía todo mal entendido. Creía tener una teoría bastante plausible sobre las razones y motivos de los padres para atascar Facebook con fotos de su prole. ¡Qué equivocado estaba!

Nada tiene que ver con la romántica idea de compartir con el mundo la felicidad de tener un hijo. No. La verdadera razón por la cual los progenitores del indefenso bebé comparten sus fotografías es mucho más tenebrosa y retorcida.

Subí la ya mencionada foto y en cuestión de tres horas tenía decenas de comentarios y más de 100 likes. Ni con mis mejores fotos, ni con mis mejores chistes –por decirles de algún modo– he visto tan abrumante respuesta.

Entonces tuve una revelación: la realidad es que compartir fotos de los críos se convierte en una adicción; en una adicción al reconocimiento social; al sentimiento de popularidad y afecto de la comuna digital.

Una droga igual de adictiva que el crack, donde la dosis consiste en likes y los dealers son las amistades en Facebook.

Las personas que suben una, dos, tal vez tres fotos de su retoño, pronto comienzan a sentir la exaltación de ser el centro de atención de una vasta comunidad online. Entonces ese par de fotos se convierten en decenas; en cientos.

Pronto, como la metástasis de un fulminante cáncer, las fotos de su bebé comienzan a expandirse en todo su muro y se ramifican hasta culminar en la mismísima foto de perfil del usuario.

Una fuente, que prefiere el anonimato para salvaguardar los intereses de su matrimonio y evitar un linchamiento colectivo, confesó: “Mi esposa y yo hemos apostado sobre quién obtiene más likes por fotos de nuestro hijo”.

Hace poco más de un año le escribí esta carta a Mark Zuckerberg, qué lejos estaba de entender la verdadera motivación de los padres por subir fotos de sus bebés a Facebook… qué lejos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Amigo, por favor realiza un post de las personas que se casan en los Mc Donalds es digno de exclamar un hazme el chingado favor! Estuve investigando en internet y realmente existe dicha posibilidad. Saludos