miércoles, septiembre 11, 2013

All Bran

Estoy pegándole a los treintas, o más bien, los treintas están pegándome a mí. Por eso –y por el estrés de ser un Godinez inmerso en el sistema oficinil– decidí darle un giro de 360° a mi vida.

Bueno, no de 360° porque un giro de 360° te deja exactamente donde estabas parado. Tampoco fue un giro de 180°, porque así que digas “¡Uy! ¡Qué bruto! Este güey cómo cambió su estilo de vida” pues tampoco. Dejémoslo por ahí de 63°, nada más para exponer el punto.

El chiste (ni tan gracioso) es que decidí ponerme a hacer ejercicio. Me inscribí a un gimnasio y toda la cosa. También decidí comer más saludable –que no más sano, porque me alburean–.

Con lo mañoso que soy, buscar comida más saludable es una encrucijada digna de secuela de Indiana Jones. Las verduras son comida de vaca y la comida baja en grasa es más aburrida que ver el pasto crecer.

En una ida al súper, en el pasillo 3 se me atravesó un cereal que parecía cumplir con la dieta recomendada cualquier nutriólogo y con mis exigencias palatinas.

Era All-Bran Yogurfibras® con hojuelas de trigo integral mezcladas con hojuelas cubiertas con yogurt. Cada porción contiene 5 gramos de fibra y es una deliciosa y avanzada opción para ayudarte a mantener una sana digestión (sic).

Primero, no entiendo porqué sería una avanzada opción. No es como que estoy comiendo microchips con fibra nanotecnológica que ayuda a que los pedos no huelan.

Segundo, ¿deliciosa?

La mañana siguiente me serví All-Bran Yogurfibras® en un plato con leche, me sentía la mujer del comercial, casi hasta con los pants del yoga.

Di la primera cucharada. Supuse que mis papilas gustativas no detectaron el gran sabor debido la cepillada de dientes previa; después de todo, la pasta dentífrica crea ese bizarro efecto de cambiarle el sabor a la comida. Entonces, la segunda cucharada. Después la tercera.

Seguía esperando esa explosión deliciosa de sabores en mi paladar pero lo único que pude percibir fue un sabor muy similar al de la misma caja de All-Bran Yogurfibras®. La experiencia era como comer trocitos de cartón a cucharadas, misma consistencia y misma aguadez al contacto con un líquido. Me vendieron trozos de una caja de cartón adentro de otra caja de cartón.


Ahora entiendo por qué la gente desayuna All Bran Yogurfibras®. Es realmente efectivo para adelgazar porque no puedes ni tragarlo. Cada cucharada es como masticar corcho.

Si las drogas se adicionaran con All Bran Yogurfibras® seguramente se acabarían las adicciones. Si el dinero estuviera hecho de All Bran Yogurfibras ® todos seríamos comunistas. Si Dios hubiera hecho a la mujer de All Bran Yogurfibras ® en vez de una costilla, no hubieran nacido Caín y Abel.


Estoy pegándole a los treintas, o más bien, los treintas están pegándome a mí. A la fregada. Mañana desayuno Fruti Lupis.

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