viernes, julio 13, 2012

Sobredosis de nostalgia en una Cajita Feliz


Existen amistades de larga carrera. Con ellas, las pláticas de sobremesa eventualmente giran en torno a las experiencias que han vivido juntos en el pasado; una cucharada de añoranza con un poco de azúcar. Aventuras de viajes, de secundaria, escapadas y primeras experiencias.

Existen otras amistades menos longevas, pero no por eso menos importantes. Con ellas, las pláticas de sobremesa eventualmente giran en torno a aquello que nos une en la nostalgia, aunque no lo hayamos vivido juntos: Caricaturas, ropa, modas, dulces y juguetes de la infancia.

Ayer, mientras cenaba con estas amistades menos longevas -aunque en un futuro lo serán- la plática del pasado no tardó ni minutos en comenzar. Empezamos recordando el canal Zaz en Multivisión, que utilizaba como jingle la canción “You can call me Al” de Paul Simon.

Pronto, la conversación se volcó hacia los juguetes, pero no cualquier tipo de juguetes. Hay un segmento juguetil que nos une de forma especial a todos los que vivimos los 80’s como infantes: Los juguetes de la Cajita Feliz de McDonald’s.

Algunos lo recordarán y otros no, pero el 29 de octubre de 1985 McDonald’s abrió sus puertas en México. Fue tal el revuelo, que hordas de gente se formaban en la lateral de Periférico para poder entrar al primer recinto donde un payaso de plástico con medias rayadas reposaba sentado en una banca exterior con pose de “la vita è bella”.

Esta conmoción venía acompañada no sólo del sueño yankee y el sentimiento de “ya somos de primer mundo”, sino de la fascinación por poder comer hamburguesa, Coca-Cola y papas, y al mismo tiempo obtener un juguete nuevo.

La conversación en nuestra sobremesa tuvo sus predecibles comparaciones, generalmente arraigadas en una emoción, más que en la objetividad:
Cuando éramos niños las caricaturas eran fregonas y ahora son una porquería”.
Los juguetes del Kinder Sorpresa antes los armabas y era divertido, ahora vienen en una pieza”.
Los juguetes de McDonald’s eran la neta y ahora son puras licencias”.

Así, los engranes de la memoria comenzaron a aceitarse para empezar a reconfigurar imágenes y sentimientos en torno a los juguetes de McDonald’s. Poco a poco empezamos a recordar aquellos pequeños –grandes- juguetes de la Cajita Feliz que marcaron nuestra infancia.

Nuevos decibeles en la plática surgieron por la emoción de desempolvar aquellos juguetes que ya sólo existían en nuestra memoria. Por fortuna contamos con una herramienta que en los 80’s no: Internet móvil en nuestros teléfonos.

Pronto, la mención de tal o cual juguete de McDonald’s venía acompañada de una rápida búsqueda en Google Images para refrescar la memoria de aquellos que no lograban desenterrar el recuerdo.

¡Venerable Google Images que nos permite dar vida a recuerdos que creíamos perdidos! Es el drug dealer que nos inyecta una sobredosis de la nostalgia que impera en esos momentos.

De forma un tanto retentivo-anal, comencé a guardar las imágenes en el teléfono. Estos honorables recuerdos no eran dignos de quedarse en una plática de seis personas. Había que compartirlas con el mundo… hence this post.

Una imagen dice más que mil palabras, ya ni se hable de 140 caracteres. Así que este es un recuento de los juguetes que eran lo que ya no son.

Un viaje por los peluches navideños de los Muppets Baby, los muñecos afelpados de Berenstain Bears, los McNuggets con ojitos y disfraces, las cosas esas que parecían pompones de porristas con distintas personalidades y colores.

Garfield y sus medios de transporte, las cubetas de halloween, los juguetes saltarines de Mario Bros, los Transformers de la comida de tu Cajita Feliz, el porta-lunch más cool de la escuela, la pandilla de Oliver, los carritos de Chip & Dale y todos los demás juguetes que mi alzhéimer no logra traer a conciencia.

Mucho amor hacia McDonald’s en este post, pero el Auto-Mac no se olvida (Diarios de un Drive-Thru) y la forma de cobrar venganza tampoco (Trollear Al Auto-Mac).













Post-post: ¿De dónde surgió mi manía de poner en itálicas los nombres propios y marcas? Tal vez el mundo nunca lo sabrá.

1 comentario:

Monica Robert dijo...

El primer juguete que yo recibi en una cajita feliz a los 5 años, fue un cepillo de dientes amarillo....

Y también recuerdo a mi hermano pintando los labios de mi peggy de navidad y a la suya toda la nariz (recuerdos de la infancia).