lunes, junio 20, 2011

¿Legalizar es la respuesta?

El debate se abre, los foros se amplían. El tema tabú ahora está en boca de todas las personas, de todas las edades. Lo que antes nadie conocía ahora todo mundo domina. Lo que una generación anterior veía como un símbolo del diablo, es algo de consumo normal en esta generación. Lo que le pertenecía al hippie, al rocker y al “tizo”, ahora también es compartido por los fresas.

Al día de hoy, no he escuchado a una sola persona contarme su historia sobre cómo lo obligaron a consumir drogas. No he sabido de alguien a quien lo hayan amenazado en caso de decirle no a un porro. ¿Culpamos a la educación? Los que la consumen no sólo están en las calles, también estudiaron en las mejores escuelas y pertenecen a las mejores familias. La educación no es el problema, es el pretexto.

Los consumidores de drogas lo hacen por voluntad propia. Utilizan recursos económicos para pagar por ella. Es una transacción tan limpia como comprar un Gansito. Uno paga por el artículo y el otro lo vende. No hay maldad, no hay sangre. Sólo una transacción donde el que la consume adquiere la responsabilidad y las consecuencias de hacerlo... pero lo mismo sucede con el tabaco, el alcohol y hasta la comida rica en grasa y colesterol.

Entonces ¿qué pasó? ¿por qué la violencia? ¿por qué las muertes? ¿por qué la inseguridad? Hagamos lo que Marty McFly y vayamos tantito al pasado.

Las drogas han sido sustancias prohibidas desde hace relativamente poco. La mariguana, por ejemplo se ha utilizado desde el 7,000 a.c. y fue penalizada apenas cuando Ronald Reagan era un chamaco. En el caso de la mariguana, sus usos eran variados: desde textiles y medicinales hasta culinarios.

Su uso era tan necesario que el gobierno norteamericano promovía su plantación y proliferación. Fue hasta los inicios del siglo XX que los problemas fronterizos de México con Estados Unidos -sí, el mismo problema más de 100 años después- comenzaron a levantar tensiones raciales que impulsaron la penalización de la mariguana. A inicios de dicho siglo, la penalización de diversas sustancias era algo común como forma de opresión y dominación. Lo mismo sucedió con el alcohol por varios años.

De regreso al presente.

Escucho a muchas personas dar este discurso. Que la mariguana está indebidamente satanizada, que no mata, que tiene poderes medicinales, que es algo natural y que tiene infinidad de bondades y propiedades por la cuales debería ser legalizada.

Legalizarla es la opción.

De esta forma el mercado negro desaparecería, las mafias deberían de perder su negocio y quedar en bancarrota. O tal vez ajustarse a las leyes, pagar sus debidos impuestos y establecerse como una empresa que ofrezca trabajo para los mexicanos.

¡Muy bien, la mariguana queda legalizada! ¿Qué sucede con el resto de las drogas? Las naturales y las sintéticas. El resto de la gama de productos que son altamente adictivos y destructivos. ¿Deben recibir el mismo tratamiento que la mariguana o tratarse por separado?

Tratarlas por separado no solucionaría el problema actual, seguirían existiendo las mafias que venden dichas drogas ilegalmente. Así que debemos tratarlas igual que a la mariguana, ¡que se legalice! Total, las repercusiones que tengan en la salud son responsabilidad de quien las consume. Además nos queda claro que la consumen por decisión propia, así que no podemos culpar al narco de obligarlos a meterse una tacha.

No estoy muy de acuerdo con esta última aceveración sobre las repercusiones que afectan sólo a su salud. No me queda claro qué haríamos al respecto con todos los adictos y el gasto que provoca atenderlos, pero supongo que lo podríamos solucionar poniendo un altísimo impuesto que solvente su adicción. No me meto en repercusiones familiares porque nunca acabamos... al fin y al cabo, esa institución social ya está al borde de la extinción.

¡Problema resuelto! Le hemos quitado mercado al narco. Con esto perderán recursos y fuerza, e irán desapareciendo poco a poco.

Pongamos nuestra resolución en perspectiva, un poquito nada más.
¿Problema resuelto?

Hace un par de décadas, la solución -por pendeja y absurda que suene- era negociar con los narcotraficantes: Yo dejo que tu droga pase (o se quede), te mochas con una parte de las ventas y yo me hago güey.

Momentáneamente funcionó… ¡y muy bien!
¿El narcotraficante? Feliz de poder hacer negocio.
¿El gobierno? Feliz de enriquecerse.
¿El consumidor de droga? Feliz de viajarse con ella.
¿Los que no la consumen? Felices de que sea un tema ajeno que no les afecta.

El problema con esta gran construcción de negocio está en la asquerosa naturaleza del ser humano, que el gobierno debe conocer mejor que nadie: El poder genera adicción al poder.

Un negocio tan rentable da poder, y mucho. Y como cualquier negocio en el mundo capitalista, lo que buscas es expansión. Si ya saturé el negocio en esta ciudad, me voy a extender al estado completo, es un área de oportunidad enorme. Cuando sature este estado, me iré al contiguo, cuando éste se sature, al siguiente… Hasta aquí todos siguen ganando, y mucho.

El problema es cuando el estado contiguo ya tiene quién le surta, porque el monopolio se ve amenazado. Al ser un negocio “por debajo de la mesa” no existe un órgano rector, como la Comisión Federal de Competencia, que los pueda regularizar y sancionar por prácticas monopólicas.

Así que naturalmente -embriagados en poder- toman justicia por sus propias manos. El campo de batalla empezó siendo en zonas alejadas, ahí por las carreteras federales, donde pasaba uno que otro pelafustán, pero el conflicto creció y llegó a la ciudad, donde vendían su producto. El conflicto de intereses los llevó a discutir enfrente del “tendero” por cuáles “Cocas o Pepsis” se debían vender en esa esquina.

¿Quién amenaza a quién? ¿Qué narcotraficante tiene más poder para sacar al otro del mercado? Con todos los recursos que han ganado, con todo el dinero y poder que tienen, deciden comprar armas, pero no es suficiente y se necesitan más recursos.

El gobierno, quien felizmente participó en este gran negocio, se encuentra con un gran conflicto. ¿Permitir esta guerra entre mafias o ponerles un alto? Al principio hacen lo primero, pero la bola de fuego sigue creciendo e intentan ahora hacer el papel de juez. Nada más que no se puede ser juez y parte.

Se decide limitarlos. Se pasaron y no supieron manejar su poder -botellita de jerez, todo lo que digas será al revés- así que ahora, como a dos niños madreándose en la cocina, hay que castigarlos. El problema es que los niños ya no son niños, son adolescentes conflictivos con coche propio.

¿Me limitas la venta de droga? No voy a dejar de ganar dinero, así que empezaré a extorsionar a la gente, a secuestrarla, a amenazarla… porque no me puedo dar el lujo de perder lo que he construido hasta ahorita.

El que antes era narcotraficante, ahora es criminal. Sus ingresos ya no provienen exclusivamente de las drogas; ahora está la venta de armas, la trata de personas, la prostitución, la extorsión, el secuestro… Con las manos atadas y la olla de presión a punto de explotar, el gobierno toma la única salida posible: ponerles un alto en seco.

Surge otro dilema: ¿Les ponemos un alto en seco legalizando las drogas para quitarles su mercado y llevarlos a la quiebra, o con toda la fuerza del estado y el ejército?

¿El ejército? ¿ya de plano? ¿suena un poco radical, no? Habría mucha sangre de inocentes derramada por el fuego cruzado, aumentaría la inseguridad, las cosas se pondrían rete-feas. ¿Y si mejor legalizamos? ¡Claro! ¡De esta forma dejarían de vender droga! ¿Qué no?

Para empezar, yo creo que no. La droga legal sería carísima por todos los impuestos agregados para hacerla sustentable, así que los narcos tienen la ventaja de venderla más barata. Legalizarla y establecer empresas “responsables” que lleven a cabo su producción no sería un trabajo fácil, al narco le tomó sus dos o tres décadas consolidarse… y eso con libertades fiscales y cero burocracia.

Pero digamos que el gobierno, por primera vez en su historia, logra generar los estímulos necesarios para promover este nuevo mercado y atacar directamente al sector en cuestión de uno o dos años. Los días del narcotraficante estarían contados… ya no podrá vender droga, perderán sus recursos y se irán debilitando hasta desaparecer.

Ajá.

Quítame drogas y me voy a enfocar en hacer negocio por otro lado. Más secuestros, más extorsión, más prostitución y trata de personas, más negocio de armas…

Lo que antes era un negocio “inocente” ahora ataca directamente a la población. Quitarles las drogas sólo provoca más rabieta, más venganza, más sangre, más desaparecidos, más víctimas.

Entonces, quitarles las drogas no es la solución, sólo causaría más conflicto. Legalizarlas tampoco lo es. ¡Ya nos salió el tiro por la culata!

¿El narcotraficante? Frustrado y enojado toma revancha.
¿El gobierno? Se vuelve loco porque se le fue el control de las manos.
¿El consumidor de droga? Sigue financiando con la droga que compra a los dos anteriores.
¿Los que no la consumen? Muertos en las calles por el fuego cruzado entre el narcotraficante y el gobierno, con las balas financiadas gracias al dinero de quien las consume y anda fumándose su porro pidiendo paz.

La ignorancia e irresponsabilidad de los cuatro sectores nos llevaron a esto. El narco culpa al gobierno, el gobierno culpa al consumidor, el consumidor culpa a la sociedad y la sociedad culpa al narco. ¿Y quién asume de los cuatro?

Quienes pueden asumir alguna responsabilidad son el gobierno, el consumidor y el resto de la población. No creo que el narco asuma ni madres ¿o sí?

El que consume.- debería de dejar de ser tan anárquico y egoísta y darse cuenta que, además de estarse dando a la banqueta, está afectando a todos por consumirla. En vez de querer legalizarla, debería asumir su responsabilidad en todo este pedo y dejar de comprar. Porque legalizarla es echarle la culpa al de al lado.

El gobierno.- debería detener al monstruo que él creó y darse de que ellos permitieron que el narco ganara tanta fuerza. Porque decir que este problema existe porque la gente la consume es echarle la culpa al de al lado.

El que no la consume, al ciudadano que le tocó ser “víctima”.- debería de buscar soluciones en conjunto con el que la consume y con el gobierno. Porque quedarse sentado y cruzado de brazos es echarle la culpa al de al lado.

¿El narco? ¡Que le eche la culpa a quien quiera! Es el enemigo común de los tres anteriores. A ellos les llamamos crimen organizado. Creo que deberíamos hacer lo mismo y organizarnos para combatirlo, porque parecemos hormigas que perdieron la fila, todos corriendo en todas direcciones sin alinearnos en un frente común.

¿Culpa de Calderón? ¿Él qué? A él le tocó la papa caliente. A él se le acabó la música en el juego de las sillas.

Tal vez la guerra contra el narcotráfico no sea la medida más efectiva, pero es la menos nefasta.

7 comentarios:

Anonymous dijo...

Mmmhhh... yo soy de los que aboga por la lagalización -vía la paulatina despenalización- de ALGUNAS drogas, no todas. De entrada, el problema rebasó a México desde el momento que el mercado más fuerte no está aquí, sino del otro lado de nue...Además, hay otra cosa: la clasificación actual de las drogas es de risa. Ponen a la señora María Juana al mismo nivel de verdaderos demonios como la heroína, las metamfetaminas y el crack, siendo que sus riesgos y daños son mucho menores qu...

Huatch dijo...

De acuerdo con que la clasificación actual es un chiste, el problema es que clasificadas o no, se consumieron y se le dio poder al narco, comprando drogas como heroína, pero también comprando mariguana.

Legalizar algunas drogas no soluciona el problema actual. No estoy en contra de legalizar la mariguana, por ejemplo, pero debemos de tener muy claro que eso NO SOLUCIONA el problema del crimen organizado y narcotráfico actual, y existe el riesgo de que empeore la situación porque le quitas mercado y va a hacer otras cosas por recuperar esa lana.

Anonymous dijo...

Buen post que sólo me hizo pensar que no hay solución. Estoy casi de acuerdo con todo lo que dices. Y tal vez porque estoy en el papel del hippie con el porro en la mano lo único que te puedo decir es: Me parece que llamarle a una GUERRA una solución MENOS NEFASTA es lo mismo que decir, no hay solución. Citando a Maynard, the only way to fix it is to flush it all away.
Yo en lo personal, mientras eso pasa, me relajo con un gran toque y rezo porque no le pase nada a mis seres queridos. Si el dinero de mi ganya terminó siendo una bala que mató a alguien, soy tan responsable como si el dinero de mis impuestos acaba pagándole un coche a un senador y se mata en él. No le cuelguen muertes a los consumidores.
Lo bonito del dinero es que cada quien decide que hace con él, la manera en la que circula después de salir de tu billetera no depende de ti en lo más mínimo. Dejar de consumir? Por qué? porque la humanidad no sabe "compartir el poder"? Por que siempre habrá un bullie y una víctima, en todos los niveles de las relaciones humanas... eso no es mi culpa y si hubiera algo que hacer para remediarlo lo haría, pero dudo, que sea dejar de fumar marihuana.
Con gusto te digo mi nombre.. pero por razones de discreción firmare como Anónimo.

Huatch dijo...

Hola Anónimo!! Gracias por compartir tu comentario!!

Una fórmula que se me hace muy sana y cívicamente responsable es plantar tu propia planta y de ahi cosechar la mariguana que vayas a fumar.
Conozco gente que así lo hace y no da su dinero al narcotráfico.

Tienes razón al decir que una vez que tu dinero deja tu cartera deja de ser tu responsabilidad; creo (perosnalmente) que la responsabilidad va más allá de un billete que compra balas; es el hecho de darle mercado y poder a personas que secuestran, extorsionan y matan.

Por supuesto que la guerra es nefasta, digo menos nefasta (tal vez no me expresé bien) porque de todas las soluciones, es la menos peor. Están declarando guerra contra los culpables, no contra los civiles... es una desgracia que haya civiles afectados en esto y por eso es nefasto, pero que acaben con el crimen organizado se me hace algo muy bueno (de ahi a que lo logren es diferente).

Por eso no es una guerra, es ponerle un alto a alguien que está rompiendo todas las leyes, con la fuerza necesaria para detenerlos.

La guerra no es la respuesta, el nombre "guerra" es un adjetivo.

Se está tratando de hacer lo mismo que haces con un delincuente en la calle, lo detienes; la diferencia está en que para detener a un asalta-coches necesitas una patrulla, pero para detener a toda una organización necesitas mucho más.

Este post no está a favor de la guerra o en contra, la única finalidad es decir que legalizar la droga no es la respuesta a este conflicto.

Saludos,

Anonymous dijo...

Muy de acuerdo en lo de la planta, como en españa y otros paises de Europa, venderla sigue siendo ilegal, fumarla en lugares públicos también pero tener tu propia planta se vale, y así te saltas el incómodo paso de comprarle a criminales.
El mismo Anónimo de antes ;)

Anonymous dijo...

Pero el verdadero problema, es que son unos hijos de puta.
Así que como diría Maynard, learn to swim, see you down in arizona bay. (rolón)

Huatch dijo...

Interesante artículo de Roberto Morris al respecto: http://estepais.com/site/?p=42036