martes, junio 07, 2011

La Teoría del Horario Mundial

Los husos horarios son esas líneas imaginarias que dividen al planeta Tierra en 24 gajos como si fuera una mandarina de medio tiempo en un partido de futbol de primaria.

En concepto, la idea es brillante. Ayuda a definir los patrones de conducta de los seres humanos. Nos queda claro que es imposible que todo mundo desayune al mismo tiempo; mientras tú lo haces por la mañana, habría alguien “desayunando” en la madrugada en vez de estar durmiendo.

En la realidad, los husos horarios resultan idiotas e imprácticos.

A lo mejor funcionaba hace 100 años cuando la Tierra estaba regionalizada y la globalización no había permeado en toda la orbe pero hoy resulta ser una mafufada.

Nuestras actividades diarias se ven afectadas por el uso de los husos horarios –la cacofonía es a propósito, puristas de la lengua-. Esto es muy visible en actividades de entretenimiento, como ver eventos en vivo por la televisión.

Hoy, el contenido de entretenimiento que consumimos no pertenece exclusivamente a nuestro país o región. Estamos pendientes de conciertos que se transmiten en vivo como Live8 y festivales, conciertos de Paul McCartney y U2, lo que sucede en la Champions League de Europa, las ligas de hockey, futbol americano, baseball, basketball, futuros mundiales en Rusia y Catar –extraño escribir Qatar-, automovilismo en Mónaco, el Abierto de Australia en… bueno, queda claro.

En este tipo de situaciones existen dos problemas muy claros:

1. El horario natural de los eventos es cómodo para algunos e incómodo para otros. Mientras algunos disfrutan de su evento favorito en el ocaso, justo después de terminar un día laboral, otros tienen que poner su reloj-despertador para levantarse en la madrugada si quieren estar al pendiente de los acontecimientos en vivo.

2. El nombre que se le designa a cada horario.

Sobre el primer punto no hay mucho que hacerle, efectivamente no podemos sincronizar a todo el planeta para que realicen sus actividades a la par. Hay necesidades básicas que están ligadas a la rotación de la Tierra: nuestro cuerpo demanda dormir cuando el sol se esconde y está alerta cuando sale en la mañana.

Sobre el segundo punto es donde tengo un problema personal, pero los invito a que lo hagan universal porque a todos nos afecta. El nombre que se le designa a cada hora puede volver loco a cualquier matemático avanzado, que además debe saber mucho de geografía política.

“Don’t miss the match at 10”. Esa frase debería ser universal. Aunque para algunos las 10 fuera en la mañana, para otros en la tarde y para el resto en la noche o madrugada. Es un verdadero problema estar adivinando en que huso horario está el evento y estar restando o sumando según tú posición actual.

Con este nuevo sistema, todos los relojes del mundo marcarían la misma hora estés en donde estés. Nuestras actividades seguirían regidas por nuestro comportamiento y hábitos como hasta ahora.

Bajo este concepto, si tomamos el meridiano de Greenwich como punto de partida –ya lo hacemos actualmente- tendríamos los siguientes horarios en Londres y en la Ciudad de México:


Lo único que está cambiando es el nombre que le designamos a la hora en que hacemos cierta actividad, pero tus hábitos se quedan intactos. Así que si tú le dices a alguien de Londres que de 16 a cero horas tú duermes, él no tendrá que jugar a las matemáticas porque entenderá que en esas horas -mismas para los dos- tú no estarás disponible.

En Estados Unidos y Canadá la tienen peor, en un mismo país tienen cuatro horarios: Pacific, Mountain, Central y Eastern time. Sus anuncios para ver el Superbowl son ridículos: “Pitsburg VS Tampa at 8pm central, 6pm pacific, 9pm Eastern”. Por alguna razón siempre le hacen el feíto a Mountain Time.

Nadie tendría que cambiar sus hábitos, simplemente todos ajustaríamos nuestro reloj a la misma hora y mantendríamos nuestras actividades como si nada. Es, inclusive, menos problema que hacer el cambio de horario en verano, donde sí afectan tu ciclo y rutina por una hora.

Con este nuevo formato, no nos perderíamos el inicio del partido del Barcelona, sabríamos a qué hora juega Federer en el Roland Garros, podríamos poner el despertador a la hora exacta de la madrugada para ver a Checo Pérez en la Fórmula 1, sabríamos en qué horario tocará nuestra banda favorita en el festival que se stremea por YouTube y no volveríamos a perder un solo avión por la confusión de horarios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pregunto si alguna vez has oído hablar del Swatch Internet Time... http://is.gd/fgbzhS

Huatch dijo...

Ese proyecto es aun más ambicioso e increíble!! Sería lo ideal! Cambiar a sistema decimal el tiempo sería una gran paso.

Eso de que sea la misma hora en todos lados es lo mismo, igualmente increíble.