lunes, octubre 18, 2010

Una vez leído, manténgase en refrigeración

El disclaimer en un anuncio publicitario es más fuerte que el anuncio mismo” es la forma de decir que la pluma es más poderosa que la espada en el argot de la publicidad.

Bueno no… la neta no. Me lo acabo de sacar de la manga… pero me cae que tengo razón.

Partamos de la premisa de que todos somos tontos. Los anunciantes necesitan ponernos en letras chiquitas una explicación que raya en lo tarado para aclararnos algo que no somos capaces, por nuestras facultades mentales, de ver.

O -y sólo es una insinuación- esas letritas conocidas como “legales” son más bien una forma de lavarse las manos ante la ineficiencia o mala información de sus productos. Tal vez sean las dos, o tal vez sea la burocracia de las instituciones gubernamentales en su afán paternalista por defender a la plebe, tan indefensa ella.

Sin importar la verdadera razón, la realidad es que esos disclaimers nos hacen la vida cada vez más divertida por lo descarado que se han vuelto. Ver “La pizza te nutre” en un anuncio de Domino’s Pizza hace de mi mundo, un mundo más feliz. Supongo que se debe a que soy un apasionado de la ironía y el sarcasmo.

Los disclaimers tienen una función aclaratoria para explicar adecuadamente lo que el anunciante y su agencia creativa no quisieron hacer muy evidente. Tal vez por su publicidad engañosa o tal vez porque ya los demandaron como lo hizo aquella mujer que se quemó con un café de McDonald’s y ganó la demanda argumentando que el vaso no decía “Cuidado: Producto caliente”.

Durante mucho tiempo los legales se limitaban a dar consejos al mero estilo del Tío Gamboín. Un anuncio de juguetes bien podía tener el legal “Come frutas y verduras” y otro de hamburguesas nos recordaba la frase de la abuela “Lávate las manos después de ir al baño y antes de comer”.

Los anunciantes cumplían con lo que la ley decía: “Tú dale pan y circo al pueblo; no’más dale un consejo de algo que pueda servirles en la vida y me hago de la vista gorda ante lo que tengas que anunciar”.

La liga se fue estirando, hasta que el descaro era tal que el legal negaba lo que el producto ofrecía: El nuevo blanqueador de ropa Non Plus Ultra deja tu ropa tan blanca como las nubes. (LEGAL: El Non Plus Ultra no blanquea la ropa como las nubes, de hecho la percude y la deja gris).

Llegamos al surrelismo de las frases. “Salud es Belleza”… ¿Salud es belleza? ¡Qué tranquilidad me da depositar mi salud en un tema tan superficial como el que me está vendiendo esa marca de cosméticos!

Los disclaimers son todo aquello que nos TIENEN que informar, pero no nos QUIEREN informar. En el boleto de estacionamiento donde te cobran cuarenta y siete salarios mínimos puedes leer: “No nos hacemos responsables por robo total o parcial de su automóvil”. De hecho, no se responsabilizan de nada. Les vale madre tu coche y sólo quieren tu dinero. Se aprovechan de que no puedes llegar a patín a ese lugar y se ponen muy atentos en cumplir con su derecho pero no con su responsabilidad.

Con el paso del tiempo vemos legales cada vez más descarados. Esos anuncios donde mandas la palabra “SOYTRAVESTI” al 21111 y te ganas la mansión de Playboy, tienen un legal que pasa hecho la madre con una letra tan chiquita que es imposible de leer. ¿De qué sirve entonces ponerlo?

En el Gavacho se dieron cuenta de esto, y por eso ahora los obligan a no sólo escribirlo, sino decirlo con una voz lenta y clara, con buena pronunciación… Son tan exagerados que a veces el disclaimer dura más que el spot mismo. Un anuncio de Cialis con Cuba Gooding Jr. dura un minuto, del cual 40 segundos son con una voz diciendo todo lo malo que te puede pasar por usar Cialis casi hasta el punto de decirte “puede causar impotencia sexual”.

En Estados Unidos viven en tal estrés por recibir demandas absurdas, que sus legales rayan en lo pendejo. Deberían seguir poniéndolos pero con toda franqueza, como seguro lo pensaron al escribirlo: Look idiot, of course you can’t fly using our tissues! They’re obviously made for clearing your nose. Our TV ad is just a metaphor of how Kleenex makes you feel better about yourself with that stupid Rudoplh nose of yours. If you don’t get that message it’s because you’re stupid and probably you don’t need a tissue, but a fucking pill… you lunatic!”

Regresando a tierras aztecas, me sigue sorprendiendo que no haya encontrado un solo chocolate que diga que ES chocolate. Cualquier barra, cualquier presentación, cualquier aderezo de leche que veo es “sabor chocolate”.

Lo mismo sucede con los cientos de productos que quieren entrarle a la tendencia naturista del yoga-teacher Alejandro Maldonado cuando dicen que su producto es “sabor natural”. ¡Ah chingá! ¿Sabor natural? Así es, el sabor natural se consigue mezclando ingredientes artificiales… Ve tú a saber…

El dadaísmo de los legales es tan sorprendente que en el parasol que compraste para tu coche existe el letrero: “No maneje mientras el parasol esté colocado en el parabrisas”. En Home Depot me he encontrado con sierras eléctricas que dicen en una etiquetota amarilla “No intente detener la sierra con las manos”.

La secadora para pelo trae la leyenda: “No se use mientras se baña”. ¡Aquella persona que se electrocute usando una secadora de pelo en la regadera merece morir de esa forma! ¿Por qué querrías secarte el pelo mientras te lo estás mojando?

Incluso con tantas vertientes en los legales, hay confusiones que siguen presentes: “Atención: Producto Flamable” es un disclaimer que me avisa que esta lata de aerosol puede entrar en combustión espontánea como si fuera un personaje de la Biblia. ¿Entonces debo sentirme seguro cuando la etiqueta dice: “Atención: Producto Inflamable”?

Gracias a la masificación de la televisión de paga, ahora tenemos una nueva modalidad en los legales. Resulta que Gansito Marinela no puede anunciarse en Argentina porque la publicidad para niños está prohibida en aquel país, pero en México no hay problema… Hay un ligero contratiempo: ¡Es el mismo canal de televisión! Si todo en la vida fuera tan fácil como se resuelve ahí: “Pauta exclusiva para México”.

¡Así es! Poniendo esas mágicas 4 palabras, el niño argentino verá el anuncio y dirá: “Ok, no me emociono por el puto Gansito Marinela porque no me lo anuncian a mí… seguramente en México han de estar felices de ver al pato amarillo –que ni es un ganso- pero a mi no me importa porque dice que es pauta exclusiva para los niños de allá”.

Aun más grande que ese, está “Limitado donde se prohíbe”. ¡Ay güey! Así que lo prohíbo donde está prohibido…

Algunos legales están hechos para deprimirnos. No importa que hayas gastado $17mil en tu nuevo televisor de plasma con 3D y High Definition, en el momento que acabas la instalación de 4.5 horas te reclinarás en el sillón dispuesto a vivir la experiencia sensorial más increíble de tu vida, tomarás el control, apuntarás y verás que… ¡nada pasa! Tu corazón palpita, tus manos sudan. “¿Habré descompuesto el televisor, estará dañado?” Volteas a la caja buscando el instructivo y te topas con el letrero más odiado de todos: “El Control Remoto no incluye baterías”. ¿Qué les cuesta poner dos mugres pilas en la caja? ¿Les acabas de dar tu quincena completa y no tienen el detalle de darte unas baterías?

En cuestión de alimentos hay un disclaimer que siempre me ha causado conmoción: “Consúmase preferentemente antes de…” A ver ¿preferentemente? ¿Qué quieren decir con “preferentemente”? ¿Significa que sí puedo consumirlo cuando se me dé la gana aunque su recomendación sea otra? ¿O significa que si no lo consumo “preferentemente” antes de esa fecha voy a morir envenenado?

Si las molestias persisten, consulte a su médico” debería cambiarse por “Si las molestias persisten es que nuestro producto es patito y no sirve de un carajo… sólo nos hiciste más ricos y a ti más enfermo”.

Es muy fácil lavarse las manos al estilo de Poncio Pilato: “No nos hacemos responsables de manera directa, indirecta, incidental o consecuente por los daños resultantes, mal uso o defecto de fábrica de nuestro producto”.

Los disclaimers han rebasado los límites de la publicidad y del consumismo, y ahora proliferan hasta en los correos electrónicos empresariales:

La información en este correo electrónico es confidencial y puede ser legalmente privilegiada. La presente información se envía únicamente para los destinatarios indicados. Si usted ha recibido este mensaje por error, favor de contactar al remitente y borrar el mensaje y sus anexos”.

¿En serio? ¿Esa es su defensa legal porque tal vez fuiste un estúpido que me envió un correo equivocadamente? Ahora resulta que YO recibo tu correo y la ley está sobre mí por estupidez.

Podemos sufrir por los legales e indignarnos cada vez que alguien nos quiere ver la cara de tarugos con esas letras chiquitas; o podemos tomarlos con filosofía y reírnos del descaro, a final de cuentas los legales son como la muerte, no hay forma de evitarlos.

DISCLAIMER DEL BLOG: Este blog está hecho con la única intensión de divertir. Toda información expresada en este u otro post carecen de sustentos científicos que amparen las aseveraciones. All work and no play makes Jack a dull boy. Todos los casos aquí mencionados son utilizados a manera de ejemplo y no reflejan la realidad. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Este blog no incluye baterías por lo que no puede ser leído si su computadora no tiene suficiente energía de reserva o no está conectada a la pared.

2 comentarios:

Javier Manzanera dijo...

Checa los legales de aquí jaja.

Sergio Romo dijo...

Dejo un link a un video que muestra como se hacen negocios hoy en día y como el marketing está cambiando y como las empresas que usan esos disclaimers tienen poco tiempo de vida.

"give a fuck is coming on"

http://bit.ly/cVjbV1

btw. si la etiqueta de tu producto dice "inflamable", más bien preocupate.