lunes, noviembre 09, 2009

All In all We’re Just Another Brick In The Wall

¿Se imaginan qué hubiera sido de la caída del Muro de Berlín con Paty Chapoy cubriendo la noticia? Tal vez ella nos habría contado lo que realmente sucedió detrás de este histórico evento hace exactamente 20 años. Esta noche en E! Entertainment’s True Berlin Wall Story: All in all, we’re just another brick in the Wall.
A dos décadas de que se brincaran la barda -literalmente-, pocos recordamos lo que realmente sucedió aquel histórico día.

Sucedió muy a la mexicana: Con información parcial, boletines de último momento y un portavoz malinformado.

Todo empezó 28 años antes cuando Alemania se dividió dos bandos: Alemania Oriental y Alemania Occidental. Esta es la única información que necesitamos para contar el chisme sin rodeos.


 Regresamos a enero de 1989 donde Honecker -líder de la Alemania Oriental- dijo que el Muro duraría al menos 100 años más... ese mismo año se tragó sus palabras.

En ese entonces, los mojados no eran mexicanos, sino alemanes en el lado oriente intentando cruzar hacia Alemania Occidental. A ellos no los dividía el Río Bravo, si no un muro de concreto y soldados con uzis al hombro.

Dos meses y medio antes de la caída del Muro, Hungría quitó su barrera física con Austria, lo cual provocó que más de 13 mil alemanes-orientales que “turisteaban” en Hungría, escaparan del país hacia la Alemania Occidental. Esto desencadenó un intento de migración masiva por parte de los de oriente y Hungría no supo qué hacer ante tal marejada de mojados. Los alemanes-orientales en Hungría se negaron a salir de dicho país y pidieron asilo en la embajada de Alemania Occidental. Como era de esperarse, a partir de ese momento el gobierno de Alemania Oriental prohibió cualquier viaje a Hungría.


En octubre del mismo año, Honecker fue relevado por problemas de salud -o falta de huevos- por Egon Krenz -tiene nombre de Cazafantasma-. En un intento por apaciguar los ánimos debido a la masiva migración hacia Hungría para escapar por esa vía hacia Alemania Occidental, el 7 de noviembre decidió facilitar ciertas visitas al exterior con pases especiales.

Durante los siguientes 2 días, bajo la presión del congreso y las trifulcas ciudadanas, se trabajó dicho comunicado que se daría a conocer a primeras horas del 9 de noviembre.

Como sucede con un niño que deja todo al último y hace la tarea el domingo por la noche, el comunicado se terminó un par de horas antes de la conferencia de prensa.

Fue tal la premura, que el gobierno no tuvo oportunidad de informar a las patrullas fronterizas sobre esta nueva disposición. Tampoco tuvieron tiempo de revisar su documento para ver si faltaba algo de información -que entraría en vigor a hasta el 17 de noviembre- o si necesitaba alguna aclaración -como especificar que no aplicaba para cruzar a Alemania Occidental-.


Llegó el momento de la conferencia de prensa y no se tenía ordador para dar dicho aviso. Por -buena o mala- suerte, le tocó al portavoz Günter Schabowski.


Günter no estuvo ni remotamente involucrado en la nueva regulación; su trabajo consistiría simplemente en leer el documento, del cual no tenía conocimiento.

Escasos 20 minutos antes de la -ahora histórica- conferencia de prensa del 9 de noviembre, le pasaron a Günter un pequeño memo para ponerlo al tanto sobre qué iba a decir en dicha conferencia: “Se les permitirá a los alemanes de oriente cruzar la frontera con el permiso adecuado”. Günter, con la premura de la conferencia, guardó el memo en su bolsillo, ignorándolo. 

La conferencia de prensa dio inicio. Günter no sabía ni qué mensaje iba a dar. Se paró frente a micrófonos y cámaras, y simplemente leyó el comunicado. Al final de la conferencia, sin percatarse que los micrófonos seguían abiertos, sacó el memo de su bolsillo y lo leyó en voz alta: 
Se les permitirá a los alemanes de oriente cruzar la frontera con el permiso adecuado.

Lisa Simpson dice que es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y confirmarlo. Si tan solo Günter hubiera visto Los Simpsons...


Cuando da inicio la sesión de preguntas y respuestas, un reportero italiano preguntó cuándo entraría en vigor esta nueva regulación. Günter, sin tener idea, respondió: “Hasta donde yo sé, a partir de ahora mismo”. La patrulla fronteriza ni idea tenía del efecto que esta frase causaría.

Después de varias preguntas y respuestas, Günter asumió -de nueva cuenta- que estos permisos incluían el cruce a Alemania Occidental. El comunicado no lo aclaraba y él pensó naturalmente que así era... Y así lo hizo saber.


El malentendido fue captado tras bambalinas por las personas responsables de esta nueva disposición y por aquellos que redactaron el documento dos horas antes, percatándose de sus dos grandes omisiones: Aclarar que no aplicaba para viajar a Alemania Occidental y que entraría en vigor hasta el 17 de noviembre... Pero ya era demasiado tarde.

Para el resto de las personas presentes, la noticia errada cobró veracidad propia ipso facto: A partir de ese momento el Muro de Berlín podría cruzarse con el permiso adecuado. Una noticia enorme que cambiaría la historia sin duda, pero eso no era todo.

Minutos después, una canal de televisión de la Alemania Occidental comenzó una transmisión especial con la conferencia de prensa de Günter. Las primeras palabras del canal ARD fueron: “Este 9 de noviembre es un día histórico. Alemania Oriental acaba de anunciar que a partir de este momento, las fronteras se encuentran abiertas para cualquiera”.

Así es. El sensacionalismo periodístico lo hizo de nuevo; no por primera ni por última vez. ARD trasgiversó la noticia y olvidó mencionar que para esto se necesiataría un permiso especial, lo cual generó una ola mediática mundial imparable dando la misma noticia. El cuarto poder lo hizo de nuevo.


Una noticia mal informada, de una conferencia de prensa mal alimentada, con un comunicador nada enterado, cobró tal relevancia que su veracidad no fue cuestionada, se convirtió en realidad. Minutos después, hordas de gente se abalanzaron sobre la frontera que dividía, hasta ese día, a Alemania en dos.

Alemanes de oriente y occidente se reunieron alrededor del Muro demandando a la patrulla fronteriza abrir las puertas. Los guardias estaban sorprendidos, los tomaron por sorpresa y no supieron qué hacer. Nadie les había dicho nada y ninguno se aventó la responsabilidad encima de decir que no, ni mucho menos de abrir fuego hacia la masa de gente, en especial con tantos medios presentes.

Con tanta gente llegando a esta cita histórica, llegó el punto de quiebre. Los guardias, sin entender lo que sucedía, abrieron las puertas, dejando pasar a los alemanes de un lado a otro sin siquiera pedir identificación o permiso alguno.


El Muro de Berlín contempló sus últimos minutos antes de que cientos de personas llegaran con martillos y cinceles para abrir paso, y de paso -valga la cacofonía- llevarse un souvenir de los últimos 28 años de historia. 


Así como un tren con inercia no puede ser detenido, no hubo nada que Alemania Oriental pudiera hacer para revertir el efecto de este pequeño -gran- mal entendido. A partir de este día, los cruces se fueron abriendo progresivamente hasta que el 22 de diciembre del mismo año, se abrió el último: La puerta de Brandenburgo.

Desde ese día, cualquier alemán pudo cruzar sin necesitar siquiera visa o identificación. 28 años después todos fueron alemanes de nuevo, sin distinción cardinal alguna.

Como era de esperarse, 6 meses después ganaron la Copa del Mundo de fútbol en Italia y el resto... el resto es historia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

“Es mejor permanecer callado y parecer tonto, que abrir la boca y confirmarlo”. esa frase la dice Lisa =) , no recuerdo el capitulo, creo que era uno de las primeras temporadas.
saludos!

vero.