viernes, octubre 16, 2009

3 veces al día... ¡Después de cada comida!

Hay gente que sufre de alguna enfermedad y se ven en la horrible necesidad de tomarse una pastilla diaria o sacarse una gotita de sangre todas las mañanas… ¿Alguien se ha puesto a pensar que todos sufrimos el mismo martirio al vernos forzados a lavarnos los dientes no una, sino tres veces al día por el resto de nuestras vidas? Diario nos vemos al espejo con un palo en la boca -sin albur- y espuma en el hocico cual rabia de perro callejero.

La caries no es como el chupacabras, la caries sí existe ¿Pero tan delicados nos hemos vuelto como para tener que lavarnos los dientes 3 veces al día? Nuestros antepasados usaban hojas de eucalipto pa’ limpiarse la bocina, pero no lo hacían con tanta regularidad.

Tengo la ligera sospecha de que este ritual fue instituido por las empresas hacedoras de pasta de dientes en tiempos de crisis. Entra dentro del paradigma social de la “cultura del miedo” tan platicada últimamente: “Sino te lavas los dientes 3 veces al día, vas a quedar chimuelo como la tía Petunia y comiendo papillas”… Y ya sabemos que el miedo es la fórmula más efectiva para llevar a la gente a hacer lo que tú quieras.

Durante varias décadas vender pasta de dientes a granel fue suficiente. Colgate y Crest eran algo así como Estados Unidos y Rusia en la guerra fría: competidores públicamente, pero bien entendidos del territorio de cada quien en lo obscurito.

No sé en qué momento de la humanidad, la historia de las pastas de dientes dio un giro inesperado que haría de esta tediosa tarea, una verdadera pesadilla.

Primero nos salieron con la jalada de “Nuevo y Mejorado”. ¿Nuevo? o ¿Mejorado? Ambas no caben en el mismo envase; me auto-cito: Si algo es “nuevo” es primero en su especie, mientras que algo “mejorado” es una versión actualizada de un modelo anterior.

Esta trillada frase sigue apareciendo en las pastas de dientes; hace 2 semanas lo leí dentro de un triangulito amarillo en una esquina de la caja… No puedo evitar sentirme insultado por estos imbéciles que me consideran un hombre de cro-magnon con un I.Q. en números rojos.

… y nació La extensión de línea… 4 palabras que en conjunto significan el peor de todos los males para el consumidor… 4 palabras que fungen como bandera del capitalismo moderno… 4 palabras que harían de nuestra vida un cucurucho –¡gracias Alex Lora por esta palabra!-.

Todas las pastas de dientes claman ser la mejor pasta del mundo, la más avanzada, la más efectiva, la más chingona… ¡Ya no le creo a ninguna! Acabo comprando la que sabe más rico…

Al ir al súper te encuentras frente a un anaquel con 475 tipos de pastas que ofrecen diferentes beneficios. Solamente de Colgate existen 43 diferentes -sí, los conté… no tenía mejor cosa que hacer-.


Unas ofrecen buen aliento, otras blanquean los dientes; algunas se especializan en mantener mi hocico limpio por 12 horas y otras previenen la caries… Otras eliminan la placa dento-bacteriana, mientras las que siguen se especializan en el sarro… Algunas son de triple acción, algunas protegen el esmalte; otras dan frescura y existen las que son pasta y enjuague bucal en uno solo… Existen las que me protegen de la hipersensibilidad y -ya se habían tardado- las que sólo tienen productos orgánicos y naturales.

¿Por qué la misma empresa me vende pastas de dientes que me protegen de una cosa pero no de otra? Si ya tienen la fórmula para cada cuidado ¿Por qué no me ofrecen una pasta con todo eso en un mismo producto?

En un comercio justo e ideal, todos los dentríficos contendrían todos estos atributos como básicos, y sus extensiones de línea se basarían en sabor y textura (gel, chispa-gel o pasta)… Entonces sí les creería que son la pasta más moderna y que realmente protegen y cuidan mis dientes hasta de bombas nucleares.

Pero para como están las cosas hoy, siento la necesidad obsesiva-compulsiva de comprar los cuatrocientos setenta y cinco tipos de pasta, combinarlas en una tinaja y de ahí servirme en el cepillo; tal vez así logre cuidar mis dientes de la caries, el mal aliento, evitar la sensibilidad, el sarro y el resto de pendejadas que me van a dejar una dentadura de Brujita Boba-Bó.

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