martes, septiembre 29, 2009

La Caca... Episodio I: ¿Cagar o no cagar en baños públicos y ajenos? Esa es la cuestión

La caca es parte de nuestra cultura y de nuestra historia. Freud dedicó parte de su vida al estudio de la caca y el significado que le damos; existen odas y poemas, clasificaciones y personalidades. Vivimos rodeados de caca desde que nacemos hasta que estiramos la pata.

La caca es un tema tan vasto, que durante las siguientes semanas hablaremos de ella desde diferentes puntos de vista, y empezaremos este estudio mierdopológico con la inquietante disyuntiva: ¿Cagar o no cagar en baños públicos y ajenos?... Esa es la cuestión.

Cuando te toca, te toca. No hay fuerza humana (o abdominal) que logre controlarlo; y es aún peor en tiempos de crisis: una diarrea o unos tacos de nopal con huevo.

Llega un momento en la vida de todo ser humano en que se ve en la terrible urgencia de cagar en un baño público o, peor aún, en un baño de visitas (ya sea el baño de la chica con la cual compartes tu segunda cita o en una junta de negocios).

Todos argumentamos que cagar es natural; ¡Todos cagan! Desde Cepillín hasta la Reina Sofía... Madonna caga, Obama caga, la madre Teresa de Calcuta cagaba y hasta el perfumado culo de Heidi Klum caga (y te apuesto que la caca de todos ellos también huele).

¿Entonces porqué nos apenamos tanto de cagar? Freud opina una cosa y el manual de Carreño otra, pero es tal vez una pregunta jamás tendrá una respuesta contundente.

Siempre buscamos terreno seguro para cagar y tomamos nuestras precauciones, todos conocen la técnica de “Papel sobre asiento antes de contacto”, pero esto sólo tiene fines sanitarios y ningún beneficio práctico que nos evite la pena de ser cachados en el acto.

Como en cualquier situación de peligro, el 50% está en la premeditación y precaución temprana. Nuestros papás jodían hasta el cansancio antes de salir a carretera con la letanía de: “Ándale, ve al baño antes de irnos aunque no tengas ganas”. ¡Qué razón tenían! Si tan solo se nos hubiera quedado la costumbre, muchos osos nos hubiéramos evitado.

Generalmente cuando llegamos al punto de pedir el baño prestado es porque ya no podemos sostener la caca un segundo más. Siempre nos preguntamos “¿Porqué justo en baño ajeno es cuando lo tapo?”. Es precisamente por aguantar tanto sin cagar; parece que llevamos coleccionando la caca por 2 semanas y cuando por fin liberamos a la bestia, sale en cantidades industriales. La pena de cagar en casa ajena de todas formas la vas a sufrir, mejor toma medidas preventivas y acude al baño cuando estés en el punto de “cagada sana”;

Una vez entrando al baño, nuestro instinto nos dice que es momento de bajar los pantalones y sentarnos a hacer lo que mejor sabemos hacer, pero pocas veces nos tomamos la molestia de dar un vistazo al entorno. La misión de reconocimiento consiste en asegurar las fallas al sistema antes de iniciar el ataque. Toma tus precauciones, fíjate que haya suficiente papel, lleva en tu bolsa un par de servilletas o Kleenex, revisa que el escusado tenga agua y busca la ventilación o abre la ventana antes de empezar.

Cuando estás en un baño público, muchos suelen utilizar la ya mencionada técnica de “Papel sobre asiento antes de contacto”; algunos otros son de pompas más delicadas y no se atreven a sentarse, por lo que aplican la del “Escudo nacional”: Parado de aguilita devorando a la serpiente. Esta técnica puede ser muy peligrosa, ya que además de dominar el espacio y la gravedad para atinarle al escusado y no al suelo, necesitas una excelente condición física de ambos muslos para no acalambrarte al primer pujido.

Antes de iniciar el acto, busca todas las herramientas que sean de utilidad en caso de emergencia:

1. Cerillos, Popurrí de flores o Glade: Ayudarán a disipar el olor.
2. Destapacaños: Puede convertirse en tu mejor aliado.
3. Escobetilla: Para evitar la pintura al fresco sobre la porcelana.
4. Papel de baño: Tan básico como suena, muchas veces nos damos cuenta demasiado tarde.
5. Valija o vaso: Ayudará en caso de necesitar agua del lavamanos.

Deja volar tu imaginación, muchas cosas pueden salvarte la vida. Es preferible tomar prestado el cepillo de dientes que te encuentras para quitar las marcas del delito y tirarlo a la basura, que dejar huella. Total, para cuando el dueño del cepillo se dé cuenta de que está desaparecido, no habrá rastro que lo direccione a tu crimen.

Cuando no haya escobetilla a la mano, es momento de utilizar la técnica “Cama de papel”; la cual consiste en deponer delicadamente 3 cuadritos de papel horizontalmente sobre le agua para que queden flotando. Esta técnica tiene 2 finalidades:

1. Sirve como red de protección y al caer la caca, la envuelve evitando dejar el crayonazo.
2. Evita el efecto de nalgas salpicadas cuando cae la caca a modo de chapuzón.

Recuerda, la mayoría de las veces que cagas en un lugar público o en baño ajeno, es porque ya no aguantas. Cuando creas que la cantidad de caca es suficiente, jálale a la mitad del acto. Es preferible jalarle dos veces y no taparlo, que dejar todo reposando y provocar un desastre. Esto también funciona cuando la caca es tan húmeda que te llevas medio rollo de papel y sigues dejando firma; deja ir un poco de papel en la primera jalada de cadena, y el resto en la segunda.

Los efectos sonoros pueden ser otro problema, en una fiesta o reunión quizá nadie lo note, pero en una junta de trabajo o cuando no hay mucha gente en la casa… ¡Estamos en problemas! Todo surge desde que hubo un estúpido que creyó que la mejor forma de hacer un escusado era hacerlo hueco y de cerámica, este imbécil no tenía la mínima idea de los efectos acústicos que su invento generaría, y nos puso a todos en una situación muy incómoda.

Hay algunas tácticas disuasivas para acallar los pedos, ya que es imposible eliminar su sonido y menos en esa posición fetal:

1. Cuando estés a punto de tirarte el pedo, tose… Tose como si tuvieras bronquitis y el sonido del pedo quedará enterrado en la garraspera de tu garganta.
2. Cuando sean pedos continuos, toser puede acabar sonando falso; por lo que puedes sacar el celular y jugar algún jueguito con el sonido a todo volumen o hacer como que estás hablando con alguien.
3. Sonarse la nariz. Esta sea probablemente la más efectiva, ya que el estruendo provocado por la nariz se asemeja al generado por un pedo. Coordina y expulsión de aires al mismo tiempo por el culo y por la nariz, y lograrás disimular cualquier pedo.

El único problema remanente es el olor y es, probablemente, la peor parte de todo el episodio. Durante muchos años se creyó imposible protegernos de esta variable, pero hoy existen algunas ideas y la tecnología suficiente para que en podamos disimularlo o, incluso, evitarlo:

1. Fuego. Los cerillos no consumen el olor, sólo lo disimulan por sus fuertes cantidades de fósforo que dejan apestando el lugar. El fuego, por el otro lado, si genera la combustión de los gases del ambiente, pero la flama de un cerillo es tan perecedera que no ayudará. En estos casos un encendedor puede ser de mayor ayuda.
2. Caca Buzo. La caca, al contacto con el aire, desprende sus característicos olores fétidos; pero existe la opción de “enterrarla” bajo el agua desde su caída. Asegúrate de que el escusado tenga suficiente agua para que al ser recibida por el inodoro, quede bajo el agua; esto evitará en gran medida la proliferación del olor.
3. Tecnología Encapsulada. Estamos en el siglo XXI, y la tecnología nos brinda las cápsulas Odafree; tomando 2 al día podrás evitar que tu caca huela e incluso quitarle el olor a los pedos; eso sí: tu caca saldrá verde pasto, pero sólo quedará entre el escusado y tú. (hablaremos de este milagroso producto en La Caca... Episodio III: La Caca y sus pestilencias).

Es importante recordar que el éxito en la misión al retrete, se basa principalmente en la premeditación y prevención de situaciones de peligro. ¡Relaja el esfínter y disfruta de una buena cagada sin importar dónde te encuentres… Cagar nunca volverá a ser un fastidio!

3 comentarios:

Javier Manzanera dijo...

Muy buen inicio de este coprotratado. La técnica de la cama de papel es básica jaja pero sí NUNCA había escuchado de alguien que use una escobetilla para borrar el crayolazo.

La única técnica que cuestiono es la de sonarse la nariz. ¿De qué sirve disfrazar un pedo con un ruido igualito al que hace el pedo? No es como que la gente te esté viendo sonarte, así que lo natural es que asuman que ese estruendo es, efectivamente, un pedo jaja.

Anónimo dijo...

Muy certera y veraz tu tesis…
Te felicito…esta de poca madre…
Quedamos en espera para del episodio 2.
Un abrazo.
Cagantarrison.

Anónimo dijo...

He de admitir que nunca habia aplicado la tecnica de la "cama de papel"
Recientemente la puse en practica...gracias por el tip!
Un abrazo JotaPe