domingo, abril 26, 2009

La Cumbia de la Influenza

Estoy más cerca de que amanezca, que del momento en que se ocultó el sol... ¡Y eso que estamos en horario de verano! El insomnio me atacó cual "Virus-de-Moda" y no me deja conciliar el sueño. Llevo un par de días con el mismo pensamiento homogéneo de los chilangos, y por un momento pensé que sería de lo más IN escribir el en blog acerca del cuasi-diva Virus Porcino mejor conocido como: Influenza.


¡Se pone de pechito! ¡Logró lo que ni el Chupacabras en tiempos de Salinas! Ya quisiera cualquier artista pitero ganar la octava parte de fama que tiene esta virulenta enfermedad en tan poco tiempo... Se acerca a pasos agigantados a formar parte del selecto grupo de anécdotas históricas que habrán marcado tanto nuestras vidas, que nuestros hijos sabrán de ella (como el antes mencionado Chupacabras, el terremoto del '85, el Y2K, las abejas africanas asesinas, entre otros).


Después de darle vueltas al asunto, decidí que sería demasiado forzado escribir sobre la Influenza Porcina... ¿Qué podría compartir sobre este tema que nadie supiera al día de hoy? Ya todos somos doctores y epidemólogos... Todos somos tan expertos como House, pero sin su mal humor.


Entonces, justo cuando me decidía a sepultar a tan trillado tema (no puedo creer que con dos días de fama, ya lo llame "trillado")... ¡Sucedió lo impensable!... Ahí estaba frente a mi, quitándome mis últimos alientos del día, después de haber estado expuesto por más de 5 horas a casi 500 personas sin tapabocas bailando Caballo Dorado y Mayonesa. Justo al llegar a mi casa, ya tirándole a la madrugada, tuvo que suceder...


¿Qué necesidad había de prender la computadora a las 3:30 de la mañana en sábado? De no haberlo hecho estaría feliz en los brazos de Morfeo -o de alguna modelo rusa- y no pegado al teclado hablando de la apocalíptica epidemia... Un link llevó a otro, juro que no era mi intensión... ¡Les juro que no es lo que parece! ¡Puedo explicarlo!


¡¡Pero lo impensable sucedió!! Ahí estaba yo, frente a frente, cambiando mi ya antigua decisión de jamás tocar el tema de la Influenza en el blog. Era un archivo que parecía inofensivo, lo juro... La curiosidad me llevó  picar el trangulito equilatero señalando a la derecha... ¡Cómo me arrepiento de haber picado ese PLAY!


...Y entonces comenzó... Era inverosímil, ¿Una canción de la Influenza? ¡¡¿Cómo?!! Pero era cierto, su letra rezaba a la "Gripa Perfecta".


Después de eso, nada fue igual. Era el eslabón perdido, la última pieza del rompecabezas que me faltaba para comenzar a teclear estas palabras. Este fue el gatillo que liberó todos los sentimientos encontrados por la paranoia hipocondriaca social. El virus que consiguió mandar de Semana Santa Reloaded a todos los estudiantes ¡tenía su propia canción!


No puedo esclarecer mi postura, tengo al diablito y al angelito debatiendo, de un hombro a otro. Una parte de mi me pide ser socialmente responsable y guardarme en casa para ayudar a que esto acabe pronto, y de paso evitar pasar un mal rato. Pero la otra parte me carcome por caer en la Cultura del Miedo generada por los medios masivos de comunicación y la gente con tapabocas azul.


No puedo permitir parecerme al güey que va solo en su coche, con las ventanas cerradas a 30 grados centígrados usando tapabocas "por si las dudas"... O a la familia que me topé en la Venta Nocturna de Liverpool, pero cubriéndose bien boca y nariz con tan horripilante artilugio... Bien pinche asustados por el fin del mundo, pero no podían dejar escapar los meses sin intereses y el 20% en monedero electrónico ¿verdad?


No puedo creer que falté a "la noche de casino" de ayer con otras 20 personas, pero vengo llegando de una graduación con 500 personas bailando YMCA a lado de gente sudando y de borrachos gritando a 15 centímetros del ser más cercano, mientras dejan residuos de baba en frente y corbata como si fueran rehiletes del pasto del Estadio Azteca.


¡Me la pasé bomba! Y no me arrepiento ni un segundo de haber ido. De hecho ni los escupitajos de güeyes que ni conozco generaron algún tipo de pánico. Pero he de admitir que era muy extraño ver a 500 personas sin tapabocas en un lugar cerrado, tan juntitos uno de otro. Supongo que nadie encontró uno que combinara con su vestido...


Entonces, ¿Qué tan asustados estamos? ¿Qué tan tangible es el riesgo? ¿Moriremos de una gripa? Siempre pensé que moriríamos atacados por extraterrestres o feroces monstruos, tal vez una guerra bacteriológica o nuclear.. pero, ¿de un gripa? Ya veo helicópteros militares con destapacaños gigantes poniendo una enorme cúpula de cristal en el Distrito Federal para mantenernos encapsulados en lo que erradicamos la epidemia, o morimos en el intento (cualquier parecido con los seres amarillos de Springfield, es mera coincidencia).


¡Vaya que es influyente la influenza! Su influencia es tal que algunos confunden su nombre con su característica; empezando por el teacher López Dóriga, que en la noche de ayer no pudo ni una vez decirlo acertadamente. 


El diablito y el angelito seguirán debatiendo en lo yo los dejo con la ya famosa "Cumbia de la Influenza".



4 comentarios:

Javier Animantis dijo...

Jajajajajaja lo mejor es el solo de trompeta al ritmo de Indiana Jones.

Tati dijo...

Jajajajaja buenisisisisima la cumbia he! se sacaron de la manga el cachito de Indiana Jones, ya esta como la cumbia de mario bross ya la escuchaste? un beso, buenisimo tu blog.

Anónimo dijo...

Muy buen post en tu blog respecto a la influenza, buenísimo!
keep it up, traes muy buena pluma, mil felicidades!!

Anónimo dijo...

Creo que si corrigieras intención que va con c en lugar de s, sería mejor. Además, efectivamente no sé qué mosco te agarró ese sábado a las 3:30 jaja, quizá tu sueño con la modelo rusa... quizá la misma influenza.
No creo factible comparar el temblor del 85' que fe real y muy canijo, con los mitos del chupacabras, Y2K o las abejas africanas.
bueno, te mando besos, hartos y cariñosos.
M.