martes, julio 15, 2008

Diarios de un Drive-Thru

El Fast-Food, digna señal de que estás parado en el lugar equivocado si lo que quieres, es leer el periódico o tomarte un café con alguien para “ponerse al corriente”. Toda su filosofía se conjuga en que pidas, pagues y te vayas.

Me declaro fan de casi cualquier tipo de fast-food, pero todo tiene su Dark Side: El drive-thru, o como genéricamente lo utilizamos en México, El AutoMac.

Emblemática característica de la comida rápida… ¡Oh, el AutoMac! ¿Cuántas veces no hemos mojado las alfombras de nuestro coche porque el cartón que detiene los chescos dio de sí? ¿Cuántas veces el interior del auto se ha quedado con olor a MacPatatas por más de una semana?

¡Nada de esto importa! Porque no hay sensación más emocionante que tener la oportunidad de pedir comida desde la comodidad de tu asiento… ¡Sin siquiera quitarte el cinturón!

Un vestigio de aquellos días en que nuestros padres iban al Autocinema de Satélite y con unas charolas sesenteras, disfrutaban de una hamburguesa, papas y refresco; dispuestos a soplarse una función de terror de pésima calidad con tal de tener la oportunidad de pasar delicadamente el brazo por arriba de la doncella, simulando un bostezo… Y por fin abrazarla, cual caballero medieval, para defenderla de monstruo proyectado en esas viejas pantallas de más de 20 metros.

¡Qué gran idea es combinar! Así como en aquellas épocas el cine y el coche hacían mancuerna; hoy tenemos el agua de jamaica con limón, el chicle de plátano y chabacano (poco más que artificial), el arroz con huevo, un partido de fútbol con chelas… La lista puede continuar, pero una de las ensaladas de conceptos más simbólicas, es la de comida en el coche.

¿Cuántas veces mamá nos pidió que no comiéramos en el coche porque llenábamos de migajas el asiento trasero? Por fin existía una institución de gran prestigio que avalaba la comida en el coche; una institución que le daría una oportunidad de vida a nuestras jefas, para no tener que soplarse durante horas la alberca de pelotas y los juegos con olor a fierro oxidado.

El Drive-thru se convirtió, rápidamente, en un estilo de vida: simboliza modernidad, es señal de que vivimos revolucionados por el mundo y nos hace sentir ocupados e importantes.

Pero, ¿Cuántas veces nos han dado la hamburguesa incorrecta? ¿Cuántas veces olvidan incluir sobrecitos con Catsup? No es casualidad que en la meca del cine se refieran en repetidas ocasiones a esta distinguida experiencia.

Recuerdo bien a Joe Pesci (su apellido siempre me sonó a marca de refrescos) cuando le dan un sandwich de atún: “They fuck you at the drive-thru, okay? They know you're gonna be miles away before you find out you got fucked! They know you're not gonna turn around and go back, they don't care”.

¡No podría explicarlo de mejor manera! El señor Joe “Apellido-de-refresco” Pesci ejemplifica a la perfección ese sentimiento universal que nos inunda cada vez que nuestra orden -en bolsa de papel estraza- no cumple con nuestra petición hecha en la bocina poseída, antes de la Ventanilla 1.

La bocina poseída… el Drive-thru no sería lo mismo sin ella, ¡La experiencia no estaría completa! Es mágico poder hablar con una caja sin personalidad, que no expresa sentimientos ni emociones… ¡Y que siempre tiene la manía de ofrecerte algo más! Stifler y Kelso tienen un momento climático en “Dude, Where’s My Car?” gracias a la bocina poseída. Si no es el combo, es el juguete… si no es el juguete es el pie de manzana… si no es el pie de manzana es el refresco y las papas grandes... La historia es cíclica, y antes de que puedas notarlo, te está ofreciendo de nueva cuenta el combo, el juguete y el pie de manzana.

Recuerdo mis años de acné, cuando salíamos de secundaria y comíamos en el McDonald’s a la vuelta de la escuela. No podíamos resistirnos a la experiencia de acomodarnos -cual escolta que hace los honores a la bandera en lunes- dos adelante y tres atrás para pasar por el Drive-thru con la intensión de pedir nuestros McTríos para llevar… ¡Sin coche!; chiste que no generaba ni media mueca en la señorita con diadema de micrófono en Ventanilla 1, tal vez, por las repetidas ocasiones en que nos vio hacerlo.

Seguramente todos tendremos alguna historia memorable que compartir, como esos puentes de regreso de Acapulco donde el McDonald’s de la carretera a la altura de Cuerna, era parada reglamentaria. Los Drive-thru guardan historias de vida de cada automóvil que se detiene enfrente de la bocina poseída y comienza el tan mencionado ritual. Ni Diarios de Motocicleta ni Diarios de Una Pasión contarían experiencias tan ricas y vastas en cultura y aventura como los Diarios de un Drive-thru.

9 comentarios:

Mexicanfiend dijo...

Ya que tocas tan escabroso tema, deberías dedicarle una columna a esa nueva faceta de los fast-food restaurants: los Mc Cafés. Ya estve en uno y es algo bizarro. Sólo estoy esperando que anuncien la Mc Cerveza. Saludos!!!!

Javier Manzanera dijo...

Yo también hacía eso de intentar pasar en un coche invisible por el Auto Mac, y nunca entendí por qué la bocina no nos pelaba. Triste, triste.

Gossip Boy dijo...

Nunca he tenido una Joe Pesci experience, pero la verdad es que tengo un novio con una extraña y creciente obsesión por revisar hasta el último detalle de la bolsa de estrasa marrón para asegurarse que todo lo prometido va contendio y si hay algún problema inmediatamente se baja del carro y comienza a gritar.
Igual y toda esa obsesión nació de alguna trágica experiencia pasada en un Auto F Mac

Ma. Luisa dijo...

Ya saben soy la de mayor edad que participa en los comentarios de JP. El primer Mc Donald´s fue el de Periférico Sur (Por el Simón Bolivar del Pedregal) no recuerdo en que año fue que se inaguró, pero lo que si les puedo decir era que al ser la novedad Mc Donald en México eran unas enormes colas de 20-30 o hasta 40 coches para comprar la famosa Big Mac en el Auto Mac.......Siguele con la historia de las cosas pasadas, lo que pueda comentar así lo haré

gerylico dijo...

yo hasta tengo una foto en la fila del automac, en mi auto invisible, jjajaja cada que la veo soy muy feliz.
Ah pero por supuesto también apliqué la de apagar el coche en el automac, (pa ahorrar gas) y aprovechar que traia 5 personas mas en el auto, pa que se bajaran y empujaran el auto, para comprar de esos combos de 2 hamburguesas por 22 pesos...
Pero saben que es lo mejor? El 'automac' de starbucks o el banco, cuando está nevando!

monch007 dijo...

Yo no conozco "automac" del banco, alguien por favor dígame en dónde los hay y así evitaríamos días desafortunados. Lo que sí vi al darme una vuelta por Guadalajara hace poco, fue un perfecto "piggy back" o "contra promoción" (como quieran llamarle) de un Burger King en frente de un Starbucks, se me hizo genial. La lona daba hacia el enorme Starbucks con todo y su drive thrugh (repleto y con colas enormes por supuesto) y se leía: "Pide Moka, Capucchino, Latte o Americano, no importa mientras comas en Burger King". Se me hizo genial, aunque no comí en Burger King, la verdad me zambutí un panini de Starbucks.
Lo mejor de McDo' era también pedir con o sin pepinillo y poner parking en lo que se los regresabas!!!! jaja

Huatch dijo...

colaboración para tus Diarios de un Drive -Thru http://www.youtube.com/watch?v=-uwY3sjqYX0

Atte: @Mar14naPz

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jajaj wow! quiero hacer eso!

Anónimo dijo...

Déjame contarte que aqui en el Norte de la República se vive otro tipo de Drive-Thru que te haría feliz... por estas tierras pasas dentro de unas latas gigantes de cerveza y sentado en tu coche esperas a ser atendido por una "femina" de no muy malos bigotes... y lo digo textual... "no muy malos bigotes" ya que cualquier hombre envidiaría tener unos así.... Este tipo de negocios tienen la peculiaridad de que venden lo que en otros lados no se vende y me refiero a los clásicos artículos que siempre estan en la parte baja de los stands... y por que sucede esto??? resulta ser que la "femina" lleva una mini mini mini falda y cada vez que pides un producto de estos puedes percibir un show no apto ni para adultos ni para cardiacos ya que la "vista" que se percibe al agacharse por esto productos es indescriptible.. Independientemente de estos momentos inolvidables siempre es bueno poder pasar en tu coche, comprar unas papitas y un "six" (eso sin bien fríos) para quitarte el calor camino a casa..
Cuando vengas para estar tierras no olvides pedir tu tour por estos lugares....

Atte, bob

Ma. Luisa dijo...

Retomando el comentario de mi nuerita en agosto de 2008. Si hay un automac banquero. Lo uso frecuentemente, es el que está en Banamex del Pedregal el que está enfrente de la fuente (a la entrada de paseo). Existe desde hace muchos muchos años, yo creo que fácil 25 ó más. En aquel entonces era una tv en donde veías a la cajera que atendia. Ella estaba abajo del nivel de la calle en donde estaba y está la sucursal. Dentro de la bóveda del Banco. A través de una manguera que con aire enviaba un tubo con tapa giratoria grueso como del díametro de una Coca Cola de 1.5 L. en donde abrias el recipiente guadabas en él los cheques, efectivo con su respectiva ficha de depósito. La lanzabas por el tubo (recuerdo hasta el ruido que hacía al enviarlo) lo recibía la cajera hacía los movimientos pertinentes y te regresaba por el mismo canal tu transacción completa. Después lo cambiaron por los ahora cómodos y modernos cajeros automáticos, he visto pasar varios modelitos. Antes había 3 cajeros automáticos, ahora solo está 1. Pero es una chulada pasar a cualquier hora del día o de la noche. La única diferencia del autobanco (como le llamaban) de aquel entonces al cajero de ahora es que con el primero podías hacer depósitos y pagos y ahora solo retiras dinero.. Algunos años también había unas cajas de estas en el Banamex de San Jerónimo. Ahi era el mismo procedimiento de envío, solo que veías a las cajeras a través de una ventana.

Un poco extensa mi participación.