jueves, junio 26, 2008

Mi aversión por los españoles

Cada dos años existen en traslape dos eventos futbolísticos, que considero, los más grandes de toda la orbe. Por supuesto me refiero al Mundial, y el que en este momento esta en boga: La Euro.

Todos los demás torneos internacionales de fútbol son un intento fallido por copiar alguno de estos dos, como resulta ser el “mundial de clubes” donde un equipo de Qatar o mi propio Necaxa, pueden quedar en 3er lugar “del mundo” (muchas comillas en esta oración bimembre, pero necesitaba descargar mi dosis de sarcasmo).

Sin desviarnos más del tema, estos dos torneos traen a mi conciencia un fenómeno que no acabo de comprender en su totalidad, pero siempre hace que mis pelos se crispen cual gato enfrente de un espejo: Los españoles Wannabes.

He analizado, casi sentado en uno de esos largos sillones rojos y viejos enfrente de un psicólogo, a qué se debe mi aversión por los españoles wannabes, y siendo más plurisentimentales, por todo lo español en general.

Creo que a través de regresiones hipnóticas (más bien de tener mucho tiempo para divagar la mente en el tráfico) este cuasi-odio hacia todo lo baturro surge desde una muy temprana edad: Desde 1492.

Tal vez fue en mi primera vida, o simplemente lo que leí en aquellos libros gratuitos de la SEP que olían muy similar a la naftalina; pero la historia de nuestra patria no tuvo un inicio muy placentero. No me quejo de la conquista; como bien dice Montse: “Siempre es preferible un sincretismo cultural a un genocidio”, como le sucedió a nuestro vecino país del norte, pobre en historia, cultura e identidad.

De lo que sí me quejo es que hayan sido los españoles y no una cultura nórdica la que haya venido a “enseñarnos” las formas del mundo occidental. Siempre me he sentido más identificado con un inglés, un irlandés o un sueco (aunque no conozca tantos), tal vez por mi gusto musical, tal vez por su negro humor…

Más allá de sacar mis complejos made-in-chistas, el tema que me acongoja desde el inicio de la Euro y que se repite cada dos años, es que pareciera que la coladeras se destapan y de todos lados brotan españoles, hijos de españoles, nietos de españoles, bisnietos y tataranietos de españoles… Todo México está en trámite de sacar su pasaporte español, todo México come fabada y todo México adora las tapas.

Efectivamente todos los mexicanos sufrimos, al igual que los gringos, de un problema de identidad (curiosamente siempre los etiquetamos, como si no estuviéramos inmersos en el mismo conflicto interno). Yo mismo cuento con una doble nacionalidad (francomexicano), para no señalar sin ser señalado…

Pero ¿Qué tienen los españoles que nos haga quitarnos la verde y ponernos la roja? Si todos, absolutamente todos los mexicanos tenemos raíces españolas, no sería algo para presumirle al de a lado, total es igual a mí. Entonces, ¿Qué es ese “qué-sé-yo” que hace que hasta el chofer de la abuela de Javier sea más español que la tortilla de patatas? (eufemismo a “Más mexicano que el chile”).
Según Don Chucho, es porque hablan el mismo idioma… Digo, cada quien sus razones tendrá, por más profundas o llanas que éstas sean. Pero yo creo que en su gran mayoría, y en especial si hablamos de gente que pertenece a las clases sociales acomodadas, es por esa necesidad wannabe-esca de pertenecer al “selecto grupo” de sentirse extranjero, siendo, ahora sí: MÁS MEXICANO QUE EL CHILE.

Existen otras razones, más allá de nuestra insatisfacción de ser mexicanos, que hacen que mi cuerpo rechace naturalmente la cultura de Asturias y demás poblados colindantes. Una de las más superfluas es su acento, sé que es un sentimiento puramente berrinchudo e inmaduro, pero simplemente no tolero que hablen tan tajante y tosco; vamos, no encuentro el romance en su forma de hablar.

Su excesiva aversión por el idioma inglés también es algo que me molesta, pero no por su arraigo cultural y lingüístico, sino porque es de mentiritas. Se encabronan (disculpe usted mi chilango) porque alguien diga Basketball enfrente de ellos, en vez de Baloncesto, pero no se detienen al decir SPÍDERMAN tal cual se lee: Spí-Der-Man. Al menos nosotros le llamamos “El Hombre Araña”, ahí sí existe una concordancia entre lenguaje y cultura.

Continuando con mi lista de aberraciones que seguramente están generando pánico y odio hacia mi persona por parte de más de uno de ustedes, estimados lectores; está el pseudo-deporte conocido como Fiesta Taurina. ¿Quién demonios le llama deporte o, peor aún, “arte” al hecho de burlarse de un animal y acabar por matarlo? Y no sólo el toro sufre, también existe un señor caballo el cual camina ciego con una venda en los ojos, para encontrarse con un animal que lo empuja con los cuernos porque el imbécil encima del caballo lo está pinchando con una daga Neandertal.

La única vez que me he parado en la plaza de toros para presenciar una corrida, fue aquel legendario domingo 29 de enero del 2006, cuando un Toro, con nombre de otro animal, se dio a la fuga del “cuadrilátero” central y fue a parar encima de José Ramón Fernández. “Pajarito” acabó muerto entre una multitud que gritaba incrédula ante este hecho histórico, mientras yo, ante la mirada de muchos molestos, aplaudía la valentía de esos 800 kilogramos de animal sacándoles el alma por las nalgas (¡sí que les sacó un pedote!) a aquellos que habían pagado por presenciar su muerte.

Su fútbol es una razón más para que los españoles no sean de mi total agrado. Andan presumiendo por todo el mundo que tienen el mejor fútbol en su país, pero se les olvida mencionar que se lo deben al 80% de estrellas internacionales que opacan a su liga y fluctúan el crecimiento de nuevas generaciones de españoles que no logran ascender debido un Ronaldinho o un Van Nistelrooy ocupando su plaza.

Es así que, teniendo en mis venas algo de sangre española, he decidido ocultar esa parte de mi genética para aflorar mi disgusto con los mexicanos que se sienten españoles no’más porque su apellido termina en “ez”, y de repasón con la madre patria, que más nos dio en la madre, que brindarnos una patria.

Lo único que me deja tranquilo, es que después de sondear mi opinión con algunas personas que considero intelectuales del presente verdadero, me doy cuenta que no estoy solo, por lo que la camisa de fuerza tendrá que esperar hasta mi siguiente ensayo.

Epílogo.- No todo es color zapote, también le dieron al tenis a Rafael Nadal, que curiosamente quiso ser futbolista toda su infancia, pero vio un camino largo y cerrado. El actual número 2 del mundo brinda poder, competencia, entretenimiento y respeto al deporte elitista, aunque algunos se quejen de sus radicales atuendos sin mangas y shorts de cholo.

5 comentarios:

Javier Manzanera dijo...

Jajaja pues sí sacaste todo lo que tenías dentro contra los españoles.

Creo que yo no tengo nada contra ellos y no me parece mal que España haya conquistado México ni nada de eso, pero sí comparto la aversión contra los que se convierten en españoles durante los Mundiales y Eurocopas.

Está bueno irle a quién sea, digo a fin de cuentas ese es el chiste de ver los deportes. Y qué bueno que haya españoles en México y que muestren su pasión, pero sí hay uno que otro que nada más le sale lo español el verano de cada dos años. Fenómeno jocoso.

Concomio dijo...

Mi querido Huatch, mis respetos por tu prolijidad para expresar odio...ni parece. A mi también me molesta sobremanera, no sólo lo que comentas, sino además, los mexicanos que por tener un amigo español, ya "cecean"...esa mamaaaa..... o no??

Y bueno, fuera de eso, creo que me mantengo al margen. A mi si me gustan las tapas, la torta de patata y Penélope Cruz.

Anónimo dijo...

Compadre,

No es por nada, pero acaba de anotar España su segundo gol en el partido...


Slds.

-Mac

Mawis dijo...

Enano: En serio que sacaste unos sentimientos a los españoles que nunca te había oido expresar...

Para mi fue una sorpresa que sin tener muchas ganas de ir a España. Madrid me encantó, Barceloná me atarantó pero en general fue una grata experiencia conocer España.

Lo que sí estoy 100% de acuerdo contigo y también me caen gordísimos los Españoles, y puedo agregar a los Franceses, sin agraviar a mis queridos suegros, por que ellos y su familia no eran así. Que después de venir a México a quedarse a vivir, critiquen a México.

Que los hijos y los nietos de esos españoles o franceses que vinieron en algun momento a quedarse en nuestro Mexico zzezzen o grrrr. Sí son como tu dices más mexicanos que el CHile Verde.

Y que crees yo soy solo Mexicana.

Mawis dijo...

Ya sabes tu mamá luego no sabe donde van cirtas cosas en este nuevo tipo de monerias que hacen en internet...

Ví tus videos que tienes en You Tube y me acordé de ese día que grabé la voz de la enfermera hace ya varios años.